Criterios
Adquirir en formato PDF o consultar portada gratis
Adquirir en formato PDF o consultar portada gratis
LO ÚLTIMO:

LA MEDIA COLUMNA

Recuerdos y atentado

23/may/08 01:46
Compartir
Edición impresa .

ME ENTERO de que ETA hizo estallar en la madrugada del lunes 19 de este mes una furgoneta-bomba con 60 kilos de explosivos, contra la sede del Real Club Marítimo del Abra, en el barrio bilbaíno de Getxo, que da a la ría. Los terroristas no quisieron matar a ninguno de los aristocráticos y acaudalados socios del lujoso club, porque la bomba la hicieron explotar de madrugada, cuando el club estaba cerrado, aunque pudo haber quedado en el bar algún socio retrasado o un conjunto de ellos en prolongación de la juerga. Pero tuvieron suerte porque, esa noche, decidieron cortar la cuchipanda, quizás porque tenían trabajo al día siguiente y se marcharon con la resaca puesta. Total que la cosa quedó en susto y en grandes destrozos no sólo en el edificio de la sociedad, lujosamente amueblado y decorado, sino en algunas casas de las proximidades.

Antes, la compañía Trasmediterránea, que era del Estado, y los astilleros que construían los barcos tenían la buena costumbre de invitar a los periodistas de los diarios establecidos en los puertos que iban a frecuentar las nuevas naves a la botadura y pruebas de la unidad recién construida. Ese barco fue, creo recordar, el "Santa Cruz de Tenerife", ferry de la clase "X", con el "Las Palmas de Gran Canaria". Presidía los actos el almirante Boado, subsecretario, entonces, de la Marina Mercante, un personaje, a la vez de severo, simpático y cordial, del cual me hice amigo tras un par de polémicas, porque donde Leopoldo, que por ese nombre respondía, era un magnífico polemista, y si no polemizaba no se divertía.

Efectuado el viaje de pruebas por el Cantábrico, donde los visitantes, solíamos atender más al guateque continuado que a los resultados de las tales pruebas, ya en tierra nos llevaron a la sede del Real Club Marítimo del Abra, donde nos esperaban las autoridades y otros colegas que se sumaron al jolgorio. Del banquete no he podido olvidar un enorme salmón, entero sobre una especie de tablero, arreglado a lo vasco, cuyo sabor no había probado nunca ni he probado después de aquel día, que terminó en el lujoso hotel, con nombre y factura inglesa que no recuerdo, donde los camareros servían de frac.

No reconozco el Real Club Marítimo del Abra en la fotografía que reproduce este periódico. No recuerdo las terrazas descubiertas sobre las aguas de la ría del Nervión. Tenía la idea de un inmueble más recoleto, con bella arquitectura apropiada a su papel de club marítimo. Lo que deseo es que no hayan sido grandes los daños en tan emblemática sociedad bilbaína.

 Última hora:

 Últimas galerías:

PUBLICIDAD

Cargando...

PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
Portada > Criterios

© Editorial Leoncio Rodríguez, S.A. |Aviso legal | Mapa del sitio | Publicación digital controlada por OJD

eldia.es Dirección web de la noticia: