V.M., Villa de Mazo
Es una subida lenta, pausada, repleta de descansos. El Santísimo Sacramento salió ayer de su templo para avanzar, en manos del obispo, monseñor Bernardo Álvarez, por las empinadas y empedradas calles del casco urbano, en el día grande, enorme, de las fiestas del Corpus Christi de la Villa de Mazo.
Ante la presencia de cientos de fieles y curiosos, la procesión fue parando en cada uno de los arcos, donde los tradicionales descansos permitieron la oración del cristiano. Junto al obispo, un importante número de autoridades religiosas y civiles, con el alcalde, Francisco Javier González, con el "bastón de mando", dejaron paso a los cristianos de a pie. A todos los anónimos. Al pueblo.
El obispo.- Al ser cuestionado por el significado religioso de las fiestas del Corpus Christi y, más concretamente, por las celebraciones de ayer, monseñor Bernardo Álvarez explicó que el primer propósito es "confesar con el pueblo cristiano mi fe y la fe del pueblo de Dios en la presencia real de Jesucristo en la Eucaristía, lo que hacemos al celebrar la santa misa, donde comulgamos el cuerpo y la sangre del señor". Con posterioridad, "sacamos la sagrada hostia en procesión, con toda la belleza y el esplendor con el que se hace en toda La Palma y, de un modo muy especial, en la Villa de Mazo, donde además de una hermosa custodia de plata dorada, están los arcos, alfombras y pasillos, en los que todo el pueblo se vuelca para expresar la fe y el amor al Santísimo Sacramento".
Debate.- Durante la procesión, a los lados de la calzada, queda un debate abierto entre los que más viven y entienden de la fiesta. Es una disputa serena, nunca crispada, y que está reservada para aquellos que conocen perfectamente el Corpus.
Son muchas las personas que incluso antes de salir el Santísimo Sacramento del templo ya están esperando su llegada en el arco final, allí donde cada año, sin falta, se produce un "recibimiento especial". Algunos defienden que esta postura resta valor, gente y calor a lo importante, la procesión, mientras que otros, los menos tradicionales, creen que es una parte más de la fiesta.
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