D.B., La Laguna
El concejal del Ayuntamiento de Santa Cruz y abogado Alfonso Soriano y Benítez de Lugo ha escrito un libro de gran interés histórico, bajo el título de "Casas y familias laguneras, los linajes y palacios de Nava-Grimón y Salazar Frías". La obra fue presentada anoche en el Ateneo de La Laguna por Fernando Castro Borrego, catedrático de Historia del Arte de la Universidad de La Laguna.
A lo largo de 400 páginas, Soriano aporta al acontecer histórico lagunero una amplia información biográfica de ilustres personajes, acompañada de fotos antiguas de rincones de la ciudad que hoy sólo son ya un recuerdo.
En el prólogo del libro, Alberto Darias Príncipe destaca que "Soriano ofrece una detenida y minuciosa perspectiva de la condición y significación del tema elegido, no dejando en este apartado de plantear y sugerir infinidad de ideas sobre los diferentes planteamientos técnicos, estéticos o simplemente formales, a tener en cuenta, preferentemente en lo que respecta a las familias que, desde su fundación, han hecho posible que La Laguna haya sido declarada por la Unesco Patrimonio de la Humanidad".
Alfonso Soriano describe el nacimiento de la ciudad, citando 1502 como el año en que se intensificó el poblamiento de La Laguna.
En el primer capítulo, el autor describe diferentes casas y datos de quienes las habitaron, para luego abordar los linajes de Nava-Grimón y Salazar de Frías, de cuyas casas dice que, entre los siglos XVI y XVIII, fueron las únicas que merecieron la categoría de palacios. La primera es la de Nava y la segunda, la sede del Obispado.
Del linaje de Nava-Grimón, el primero que se estableció en Tenerife fue Jorge Grimón (1455-1545), mientras que de Salazar y Frías lo fue Cristóbal, que llegó a la Isla en 1630, siendo nombrado maestre de campo de la gente de guerra y del tercio de La Laguna.
El libro aborda curiosidades como el duelo entre Antonio Salazar de Frías y Martín de Ascanio, retando el primero al segundo por lucir un anillo que le había regalado Salazar a una dama. Lo curioso es que Antonio venció a Martín, pero éste, al ayudarlo su contrincante a levantarse, le clavó una daga y lo mató.
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