EFE, Bruselas/Londres
La ministra española de Medio Ambiente y Medio Rural, Elena Espinosa, solicitó ayer de manera formal que la revisión de la Política Agrícola Común (PAC) sirva para introducir medidas que frenen el encarecimiento de los alimentos, en lugar de limitarse a "cambios burocráticos". España y un grupo amplio de países coincidieron en pedir una reforma de la PAC que favorezca la oferta europea de alimentos, imprescindible para hacer frente a la escasez y los elevados precios actuales. También abogaron por potenciar, de manera simultánea, la ayuda a los estados en desarrollo en las zonas más necesitadas del mundo.
Los ministros de Agricultura comunitarios debatieron sobre las medidas para paliar el encarecimiento de los alimentos a escala mundial en los últimos meses, la víspera de que la Comisión Europea presente su propuesta legal para la revisión o el "chequeo médico" de la PAC.
Países como España o Francia aprovecharon para reclamar que se "refuerce" la PAC, mientras que los habitualmente más liberales, como Suecia o el Reino Unido, abogaron por una mayor apertura de las importaciones dentro de las negociaciones de la Ronda de Doha de la Organización Mundial del Comercio (OMC).
Las propuestas de reforma de la PAC de Bruselas incluyen medidas para compensar el alza de los alimentos como la abolición de las cuotas lecheras en 2005, la supresión de la ayuda para producir materia prima destinada a bio-carburantes o incentivos para que los biocombustibles se elaboren con restos no procedentes de cultivos alimentarios.
La comisaria europea de Agricultura, Mariann Fischer Boel, afirmó durante la reunión que los precios han tocado techo y que, aunque seguirán altos, "se reducirá la presión" en casos como, por ejemplo, los cereales o la leche.
Fischer Boel adelantó que hoy, además de la propuesta sobre la PAC, el Ejecutivo comunitario aprobará en Estrasburgo (Francia) un documento con "respuestas" al actual encarecimiento alimentario.
Por otra parte, el subsecretario general de la ONU para Asuntos Humanitarios, John Holmes, consideró ayer, en Londres, que los precios de los alimentos podrían bajar "un poco" en los próximos "dos o tres años", pero no a niveles anteriores a la actual crisis.
Holmes considera que el mundo, especialmente África, necesita "una revolución verde" para alimentar a su creciente población. "Es posible que en los próximos dos o tres años los precios bajen un poco de los puntos más altos que hemos visto en los últimos meses, pero no hasta donde estaban antes", indicó. A su juicio, los cambios estructurales en la economía global están detrás del aumento de los precios de productos como el maíz y el arroz.
El subsecretario de la ONU destacó cómo la aparición de millones de consumidores de clase media en China y la India ha incrementado la demanda, mientras que los altos precios del petróleo hacen que el transporte de los alimentos sea más caro.
El índice de precios de la FAO creció un 8% de media en 2006 respecto a 2005, un 24% en 2007 en comparación con 2006, y en el primer trimestre de 2008 un 53% respecto al mismo periodo de un año antes.
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