O. GONZÁLEZ, Tenerife
La alegría que supuso en abril de 2007 para cuatro de los más importantes promotores del Archipiélago la declaración de sus proyectos turísticos de interés general por parte del Parlamento regional, eludiendo así la temida moratoria, se ha convertido en frustración con el paso del tiempo.
Algo más de un año después de la atropellada declaración de interés general declarada por la Cámara regional, ni Lopesan ni Anfi, en Gran Canaria, ni Santonel, en Tenerife, -con la propiedad del hotel Abama, también en Tenerife, ha sido imposible contactar-, han podido comenzar a construir las 5.496 camas turísticas que les concedió el Parlamento cuando finalizaba la legislatura pasada.
En unos casos es la dejadez administrativa la que frena el comienzo de tan aireados proyectos, mientras que en otros es la falta de planeamiento insular y municipal -en las zonas aledañas a las parcelas que albergarán los hoteles-, la que motiva el estancamiento.
La primera de las situaciones se da con Santonel, en el municipio de Adeje. Según fuentes del grupo, la licencia, tanto de desmonte como de construcción, del complejo hotelero familiar que levantará junto al hotel Bahía del Duque -en el que pretenden invertir más de 90 millones de euros-, se encuentra paralizada en el ayuntamiento que dirige José Miguel Rodríguez Fraga. "Lo está desde hace meses", dicen las fuentes de Santonel, "sin que se llegue a entender el porqué del retraso, puesto que se les ha ido enviando y complentado la documentación demandada".
En el caso de Santonel, el hotel que se va a construir tendrá más de 480 camas con un mínimo de 87 metros cuadrados y destinará un 70% de su espacio a actividades infantiles y juveniles. "El proyecto que se hará será aún mejor que el que presentamos en el Parlamento", argumentan desde Santonel, "porque en todo este tiempo no ha ido dando tiempo de hacer más estudios".
Respecto al segundo de los casos -el retraso motivado por la falta de aprobación de los planeamientos insulares y municipales-, dan cuenta los dos grupos turísticos de Gran Canaria con proyectos declarados de interés general por el Parlamento regional, Lopesan y Anfi.
Desde Lopesan, con 2.631 camas en juego y con una inversión que supera los 200 millones de euros, afirman que la inseguridad jurídica que les genera la falta de desarrollo del Plan Territorial Especial de Ordenación del Turismo Insular (Peteoti) y la falta de aprobación del Plan General de Ordenación de San Bartolomé de Tirajana les hacen dudar del comienzo de su obra más importante, esto es, un hotel de cinco estrellas, centro de belleza y una marina con 500 atraques, entre otras infraestructuras.
En este caso, la falta de concreción del planeamiento que genera la inseguridad a los propietarios no afecta al suelo sobre el que se construirá el futuro proyecto de interés general, sino a las zonas colindantes. Para los responsables del grupo es fundamental conocer cómo va a quedar el desarrollo turístico de estas zonas, "más que por saber los establecimientos hoteleros que se vayan a permitir, por conocer los equipamientos complementarios que se puedan construir".
Por esta razón, desde Lopesan insisten en que "podemos dar pasitos, pero los verdaderos pasos que queremos dar presentando el proyecto definitivo con las características definidas no los podemos dar porque no hay seguridad jurídica".
En similar situación se encuentra otro de los proyectos que la Cámara regional consideró de interés general en abril de 2007, el que promueve el grupo Anfi. Las más de 1.800 camas y la marina de 492 atraques junto a la playa de Tauro que puede construir la compañía del empresario Santiago Santana Cazorla permanecen, al igual que el magno proyecto de Lopesan, a la espera de que el Peteoti y, en este caso el Plan General de Ordenación del municipio de Mogán, tengan un desarrollo definitivo.
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