P.F., S/C de Tenerife
La violencia en determinadas zonas de ocio nocturno de la Isla se "destapa" periódicamente en los medios de comunicación como un problema persistente, a pesar de los esfuerzos realizados desde diferentes ámbitos, administrativos y policiales, sobre todo para frenarla. "El Cuadrilátero" de La Laguna no es una excepción.
Desde hace tiempo, y tras generar cierta polémica, funcionan varias cámaras de seguridad en puntos clave de dicho lugar. Además, la presencia de miembros de la Policía Local y de la Policía Nacional se ha intensificado considerablemente en los últimos años. Hace dos semanas, sin saber muy bien por qué, un hombre, de 36 años, recibió una brutal paliza en la confluencia de las calles Doctor Zamenhoff y Elías Serra Ráfols a las 3:30 horas de un domingo. La víctima, un árbitro de baloncesto, fue atendido por el personal de una ambulancia e ingresó en el Hospital Universitario de Canarias (HUC) en estado crítico. Policías nacionales y agentes locales detuvieron a cuatro jóvenes, entre ellos un menor, por el caso.
Según las fuentes consultadas, en La Laguna no existe la sensación de que la violencia juvenil sea un fenómeno generalizado. Un experto comenta que las agresiones no han aumentado en los últimos tiempos, aunque algunos jóvenes sí emplean una extrema agresividad en sus acciones. Y algunas de esas palizas se han dado sin motivo aparente. En el caso de Negrín, además de las lesiones, también le robaron la cartera, pero generalmente las palizas no suelen darse con el objetivo de robar a la víctima.
Otra fuente indica que, hace años, la situación era mucho peor, con "grupitos" que tiraban una botella y, al que le cayera, le daban una "lluvia de golpes". El problema se cortó gracias a la presencia de las cámaras y las fuerzas de seguridad, aunque parece que vuelve a reactivarse en distintos puntos del municipio y no sólo en El Cuadrilátero. Sobre el perfil de los violentos, una fuente señala que pertenecen a todas las clases sociales y no necesariamente se trata de conocidos delincuentes con antecedentes.
Una hermana de la víctima opina que esa zona de La Laguna no es segura: "Pasan cosas, otra cosa es que no nos enteremos, o que nos afecte más directamente". La víctima no conocía de nada a sus agresores y tampoco hubo discusión previa. Este familiar cree que debe haber mayor presencia policial en dicho enclave.
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