L.C., S/C de Tenerife
Antonio Sierra es el jefe de Departamento de Microbiología del Hospital Universitario de Canarias (HUC). Su trabajo consiste en vigilar de cerca a bacterias o virus ultrarresistentes. Explica el caso del Acinetobacter Baumanii en el 12 de Octubre.
-¿Es posible que un hospital canario registre casos de la bacteria que sembró la alarma en el 12 de octubre?
-Lo primero que hay que decir es que todos los hospitales han incrementado el número de pacientes críticos que están en unidades de cuidades intensivos. Conseguimos salvar muchas vidas gracias a los avances de la medicina. Estos pacientes tenemos que entubarlos para que respiren, ponerles catéteres, sondas, hacerles intervenciones quirúrgicas... Se le abren puertas de entrada a bacterias que fácilmente colonizan el ambiente, que en personas sanas no tienen trascendencia, pero que en estos pacientes los infectan.
-Como la Acinetobacter.
-Son bacterias oportunistas, que aprovechan esa oportunidad para difundirse sobre todo en pacientes críticos. Nosotros vamos hacia la salud y vigilamos en todos los hospitales la presencia de ésta y otras bacterias. Concretamente la que junto con ésta ocupa la máxima importancia es el estafilococo meticilinorresistente (MRSA). También es cierto que en el Acinetobacter hablando en general está en todos los hospitales. Sobre todo en unidades de cuidados intensivos. Lo importante no es que sea el Acinetobacter, sino que cada vez se va volviendo más resistente a los antibióticos. Esto ocurre en todos los hospitales del mundo.
-Y en las Islas, ¿tenemos problemas con esas bacterias ultrarresistentes?
-En Canarias tenemos problemas con otras bacterias multirresistentes, concretamente del Staphylococcus aureus resistente a la meticilina (MRSA). Hasta ahora teníamos pocas de Acinetobacter, pero está penetrando. Los hospitales estamos atentos a este problema, en el que está implicado todo el personal sanitario: médicos, enfermeras, auxiliares.
-¿El problema podría estar en la debilidad de los pacientes?
-Al año en España, entre todos los hospitales estamos realizando millones de actos terapéuticos en los que desde el principio somos conscientes de que hay el riesgo de estas bacterias. Se han desarrollado cada vez más medidas que no van sólo a la curación del paciente, sino a tratar de prevenirlas. Es muy difícil evitar. En Canarias, tenemos multirresistentes, pero de esta bacteria [Acinetobacter] su penetración es más reciente que su difusión en la Península. Pero estamos alerta porque sabemos que se va a incrementar.
-Y ¿cuál es la incidencia real de la Acinetobacter Baumanii sobre la muerte de los pacientes del 12 de Octubre?
-Prácticamente es muy difícil acharcarle una muerte a la Acinetobacter, porque aunque infecten, tenemos mecanismos de tratamiento antibiótico. Hay otras bacterias más peligrosas en infecciones y que han hecho que adoptemos medidas. En los últimos años las medidas que se están adoptando, no sólo para diagnosticar y tratar, sino lo que se llama seguridad del paciente, son extremas.
-¿Por qué, entonces, toda esa alarma en el 12 de Octubre?
-Era una información científica que se planteó en el congreso de la Sociedad Española de Enfermedades Infecciosas y Microbiología. Se ha hecho una manipulación que califico de perversa.
-Pero las informaciones del 12 de Octubre aseguraban que no tenían medidas preventivas suficientes.
-La UVI del 12 de octubre es una unidad de mucho nivel. Hoy día estamos todos utilizando, a parte del lavado de manos, en todos los actos que se realizan en contacto hemos introducido unas soluciones hidroalcohólicas que se ponen en las manos y actúan como un guante invisible.
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