CRISTINA ÁLVAREZ, Tenerife
Carmelo Sosa Díaz nació en Santa María de Guía (Las Palmas) y es un hombre al que siempre se le puede ver dibujada una sonrisa en el rostro. En Fiscalía de Menores le conocen como Sosa y son muchos los jóvenes que han dejado de delinquir gracias a sus sabios consejos.
En 1971 vino a hacer el Servicio Militar a Tenerife y se enamoró de una chicharrera, razón por la que fijó su residencia en la Isla y no la ha dejado. Por parte de madre cuenta con miembros de la Guardia Civil. Carmelo Sosa siempre tuvo en mente formar parte de este cuerpo, pero fue su esposa la que, según él, "me lo quitó de la cabeza cuando empezaron los atentados. Siempre me ha gustado. Empecé en la Policía Local el 2 de julio de 1973". El pasado día 13, con motivo de la celebración de la festividad de la Patrona del Cuerpo, Nuestra Señora la Virgen de Fátima, recibió una distinción por el trabajo que ha realizado en Fiscalía de Menores. Mientras que en julio ya se cumplirán los 35 años en la Policía Local. A los 23 años empezó a ejercer de policía local y actualmente, a sus 58 años, recuerda cómo su primeras funciones dentro del cuerpo fueron como motorista; luego pasó a vigilancia, atestados, información y, por último, a la Unidad adscrita a los juzgados. En 2002 se constituían los juzgados de Menores y Sosa Díaz desempeña allí su trabajo diario.
"Para mí trabajar en Fiscalía de Menores ha supuesto una gratificación y realizarme como policía. He tenido muy buenos maestros", dice al tiempo que recuerda a personas que le han dejado una gran huella, como Miguel Serrano Solís, que actualmente es fiscal antidroga, y también José Miguel Castellón y a Manuel Campos.
Sosa Díaz reconoce que "hay que tener un poco de psicología para tratar con menores y que el secreto es tratarlos como personas para que ellos hagan lo mismo contigo, independientemente de que realices las detenciones. El diálogo es fundamental", dice convencido a la vez que reconoce que "he llorado por algún que otro menor. Recuerdo haber llevado a una menor embarazada al Centro de Tabares y ves que las amistades con las que andan son las que acaban por perjudicarlos".
Los hacemos rebeldes.- Para Carmelo Sosa "el menor nace o se hace rebelde, independientemente de la familia, que generalmente es desestructurada, e incluso los padres llegan a utilizar a sus hijos en su beneficio. Se puede dar consejos y cariño incluso hablándoles con dureza". Para este agente de policía "la juventud es más violenta que antes y se puede deber a que le damos todo. Los padres deben dosificar lo que le dan a sus hijos. Al ver que los padres le dan todo lo que piden llegan a delinquir y meterse en el tráfico de drogas para obtener lo que no le dan sus padres". Otro aspecto que el policía local destaca es que en la sociedad actual los dos miembros del matrimonio tienen que trabajar para hacer frente a la hipoteca y colegios, entre otros, y dejan muchas horas a sus hijos solos en casa. "Los niños tienen mucho tiempo ocioso y no tiene quien controle sus amistades. Los primeros acercamientos a la droga puede que lleven al menor a la Fiscalía", afirma.
Sosa, al apremiarle con un consejo para los padres, se decanta porque "controlen las amistades que pueden tener sus hijos porque los chicos y chicas mienten un poquito. Asimismo, se debe controlar el acceso a internet porque hay muchos pederastas, y que se preocupen de que sus hijos acudan al colegio". El Servicio de Absentismo Escolar del ayuntamiento ha realizado casi 50 intervenciones con dos menores de Añaza y, a través de Fiscalía de Menores, se ha conseguido que una de ellas ya vaya al colegio. El no acudir a clase es uno de los primeros pasos para delinquir y, primero, le ofrecen el porrito, luego empiezan a trapichear, y cuando se dan cuenta los padres, ya es tarde para intervenir".
Sosa puntualiza que "he tenido casos en que las chicas han sido más violentas que algunos chicos y llegan a agredirnos".
En cuanto a la petición de si es conveniente que los agentes de la Policía Local que cubren determinados servicios vistan de paisano, Carmelo Sosa lo ve "muy positivo para labores de información, seguimiento, para traer o ir a buscar a un menor. Considero que al menor hay que protegerlo y nunca se dan demasiados consejos".
La excepción.- El agente recuer- da con nostalgia algunos casos de menores que ya se han hecho adultos y que todavía lo visitan o que le siguen pidiendo consejos. Hay un caso, en concreto, que llena de satisfacción al policía y es el de una joven que está trabajando en un buen puesto y que al verla se saludaron. "Siempre he dicho que hay que contener al menor. Todo lo que sea reeducar y reinsertar al menor para que no delincan está bien. Ni auditorio ni fiestas ni nada, lo importante es que el menor se pueda reeducar, aunque hay medidas un tanto drásticas. En Fiscalía de Menores hay trabajo para parar un tren. Si de 20 menores podemos salvar a cuatro o cinco puedes decir que la labor no ha sido vana". La Ley del Menor para Sosa Díaz es muy buena, pero faltan medios y "hay que implicar a todos los organismos porque los menores de hoy serán los gobernantes del mañana".
El sueño.- Carmelo Sosa tiene un sueño y no es otro que al cabo de los años que tiene pueda cumplir el acceso a la Universidad de La Laguna y hacer la carrera de Derecho. "Me quedan todavía cuatro años y luego intentaré hacer la carrera y ejercer con menores. Los menores es como una adicción que se te mete en el cuerpo y sabes que vale la pena salvar a un menor de la prostitución y de la delincuencia. Muchas personas se aprovechan de ellos", confiesa. Para este agente distinguido recientemente a petición de la Fiscalía de Menores por su labor en la misma durante el día de la Patrona de la Policía Local, "hay padres que llegan a Fiscalía de Menores y nos dicen que no pueden con sus hijos. Todo eso ocurre porque ya no hay el respeto que había antes".
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