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Empate a nada en Ferrol

El CD Tenerife se trae un punto de La Malata y mantiene la puerta a cero, pero ya lleva siete semanas sin ganar y se instala en la mitad de la clasificación. La imagen del equipo sigue sin ser convincente.
18/may/08 10:33
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JUAN JOSÉ RAMOS, Ferrol

El Tenerife sumó su séptima semana sin conseguir la victoria y sigue sumergiéndose en los puestos sombríos de la clasificación, ofreciendo una imagen muy mejorable ante un Racing que tampoco mereció más que el 0-0. Fue un partido para dormirse si lo veías por televisión, enfadarse si uno estaba en el campo o preocuparse si al terminar le echabas un ojo a las estadísticas blanquiazules.

La tarde deparó pocas sorpresas más allá de la distribución táctica que estrenó José Luis Oltra. Tres centrales, con el regreso de Juanma al once, Blanco como carrilero por la izquierda, tres en el medio (volvía Óscar Pérez) y dos delanteros. Los sa-crificados fueron Iriome y Ayoze, que venían de ofrecer un rendimiento más que discutible. Y la cosa sólo salió bien a la mitad. Defensivamente, aún con los desajustes propios de la falta de costumbre, el cuadro blanquiazul cumplió y mantuvo su portería a cero después de diez jornadas encajando.

Su centro del campo fue un desastre de dimensiones mayúsculas. Ricardo, ancla en el pivote, trabajó a destajo pero se vio desbordado. Longás y Óscar Pérez no le ayudaron en la presión, casi nunca estuvieron bien ubicados y, con el balón en los pies, fueron lentos e imprecisos. Esto provocó que Arruabarrena y Nino redujeran su participación a la mínima expresión. Y no fue culpa del dúo atacante, que cumplió, sino del desabastecimiento que lleva sufriendo fuera de casa el almeriense (ayer también el tolosarra) durante 19 choques a domicilio.

La primera parte se saldó sin tiros entre los tres palos, excepto uno demasiado suave de Álvaro Antón (2'). A Bertrán y Culebras les costó repartirse el trabajo y Carlier pudo aprovecharlo en el minuto 22, pero su disparo se marchó demasiado cruzado. Casi sin querer, fue Pereira el que protagonizó la mejor opción ferrolana, "peinando" cerca del poste un balón colgado por Corredoira (43'). Estos pocos acercamientos peligrosos permitieron a los de Veiga pensar de camino al vestuario que merecían mejor suerte.

Pero la realidad es que los gallegos no estaban para mucho trote. Con un centro del campo escasamente creativo, recurrieron en exceso al pelotazo. La idea era llevar cuanto antes la pelota a Antón (luego Pereira desde su lesión) o Corredoira para generar peligro desde las bandas. El éxito fue escaso.

En el lado blanquiazul la sensación era terrible. Problemas para defender bien y nada de nada en ataque. Parecía que el Tenerife no sabía qué hacer con el balón cuando lo tenía en su poder. Y lo que intentaban salía mal. Juanma protagonizó el único remate visitante. Fue de cabeza, a la salida de un córner y se marchó alto (39').

En la reanudación, el desarrollo del juego no varió, pero llegaron las ocasiones. Y las más claras fueron para la escuadra insular. Un contraataque bien llevado por los visitantes acabó con un pase de la muerte de Blanco a Ayoze que, dentro del área y en buena posición, disparó alto con la pierna derecha (63'). La otra llegó en un pase de Bertrán que Nino no pudo rematar y, en el rechace, Cristo la envió al exterior de la red (85'). ¿Acaso llegaron estas oportunidades porque mejoró el juego? Pues no. Fue pura casualidad y que los de arriba juegan a otro ritmo, están más enchufados.

Por sus propios miedos y la enorme falta de confianza que tienen, ambos equipos vivieron pendientes de eludir los errores. Aún así, algunos se produjeron. El equipo ferrolano a punto estuvo de aprovechar un balón que se le escapó a Navas, tras tiro de Pereira desde la frontal (52'). El portero andaluz, inseguro como en las últimas jornadas, también sufrió para enviar a córner una falta lanzada por Charpenet poco después (58'). La realidad es que no hubiera sido justo que uno de los dos se llevara los tres puntos en juego. El castigo al que sometieron a los asistentes al estadio o a los telespectadores no podía acabar con otro resultado que el empate sin goles.

Lo peor es la sensación que dejan los de Oltra. Ni con la revolución de su técnico cambian el cansino ritmo de las últimas semanas. Ese que les aleja cada vez más de aquel conjunto que se creyó aspirante al ascenso y ahora no lo es claramente al descenso porque, salvo hecatombe, no quedan jornadas suficientes.

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