LA Comisión Ejecutiva Federal del PSOE aprobó en Madrid el pasado lunes el texto de la ponencia marco sobre la que basará su debate el próximo Congreso del Partido. Ahora serán las agrupaciones socialistas de toda España y el exterior las que la debatan para formular propuestas y aportaciones, y el Congreso elaborar así la resolución política que defina la hoja de ruta que tendremos los socialistas hasta el siguiente, el marco en el que actuaremos hacia la sociedad en los próximos cuatro años.
Partiendo, pues, de un documento abierto, iniciamos un debate que enriquezca y complete la ponencia antes y en los días que se celebre el Congreso. La política que apliquemos en los próximos años dependerá de dicha resolución. Y si bien es cierto que la misma se elabora con la mejor voluntad por parte de los militantes participantes, la realidad en cuanto a su ejecución dependerá, ya se sabe, de las circunstancias, los compromisos, los pros y los contras, los pactos territoriales e internos, los equilibrios, etc. No es lo mismo Andalucía o Extremadura, donde los socialistas gobernamos en mayoría, que en Canarias, donde gobierna un pacto contra natura de CC y PP. Ahí está el Congreso regional para aportar propuestas específicas a la realidad canaria. Y vendrá el insular, al que corresponde afrontar el hecho de un Cabildo donde hace muchos años que no gobernamos, y la Asamblea Local de Santa Cruz de Tenerife, donde nunca hemos gobernado, y la realidad de algunos municipios tinerfeños donde tuvimos alcaldías y las perdimos, o las mantenemos habiendo bajado votos, o por el contrario, afortunadamente, las recuperamos como en el Puerto de la Cruz y Güímar, y espero, en San Miguel de Abona.
El PSOE es un partido jerarquizado, con unas estructuras locales, insulares (caso de Canarias y Baleares), provinciales, regionales, federales, y en el exterior, siendo la cohesión su característica definitoria, de la que en gran parte va a depender el futuro éxito o fracaso electoral, y por ello la resolución tiene que estar en consonancia no sólo con el programa electoral, también con la propuesta que presentó José Luis Rodríguez Zapatero en su investidura como presidente del Gobierno. Y en consonancia también con hacer llegar a los ciudadanos nuestras inquietudes y deseos, porque es cierto que mientras en los congresos del PP y CC se ocupan sobre todo de sus graves problemas internos, que no son pocos, y como muestra la espantada de María San Gil en el PP aprovechando la ponencia para una clarísima bomba interna de gran alcance contra Rajoy, en los del PSOE nos preocupamos de los de la sociedad, si bien para resolver los problemas de los demás tenemos que afrontar los nuestros. Porque un partido que gobierna en España parece razonable que pueda y deba gobernar en Tenerife, aunque no sea gobernar el único objetivo.
No es, pues, una tarea baladí, el 37 Congreso Federal del PSOE, porque, además, la resolución que apruebe tiene que dar respuesta en todos los ámbitos del partido a unas cuestiones trascendentales como son el cambio del modelo económico y tecnológico, que modifica la forma de producir y de trabajar, el cambio climático, que pone sobre la mesa la propia subsistencia a medio plazo de nuestro espacio físico, y el cambio social y demográfico, que transforma la composición de nuestra sociedad y exige nuevos modelos de convivencia y acción política. Todo ello con un único gran objetivo: la búsqueda de un mundo mejor, más libre, más justo, más solidario. También en Tenerife. Y para ello hay que tener al partido en la altura de miras correspondiente y necesaria.
jvicentegbethencourt@yahoo.es
© Editorial Leoncio Rodríguez, S.A. |Aviso legal | Mapa del sitio | Publicación digital controlada por OJD