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Cartas al Director

18/may/08 24:05
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Lentitud judicial

Mucho se está hablando últimamente de la Justicia y no precisamente bien, porque están ocurriendo casos que escandalizan al ciudadano. No hace falta decir los acontecimientos ocurridos, que son de sobra conocidos. No digo que eso pase por desidia de sus funcionarios, ya que seguramente ponen todo el empeño y medios posibles a su alcance, pero lo cierto es que ahí están los hechos, que son de lo más lamentables.

He visto al ministro Sr. Bermejo decir que su ministerio no sufre colapso ni caos. Pues entonces lo que tiene es un atasco de enormes dimensiones. No se concibe que un país como España, que se vanagloria de estar entre los primeros de Europa, que tiene reconocidos todos los derechos civiles, cuando en muchas dependencias judiciales da pena ver cómo los anaqueles están repletos de legajos y hasta por los suelos, con miles de expedientes en espera de ser resueltos, y eso no se corresponde con una Administración de Justicia que no puede presumir ser de las más modernas, y esto no lo digo por sus miembros, que sí están muy bien preparados. El ciudadano ya está hecho al lento caminar de la Justicia, que si no hubiera sido por los últimos acontecimientos, que han crispado a muchos, la Justicia seguiría con el mismo ritmo de siempre, pero ya se les está acabando la paciencia y exigen que aceleren la marcha, que se dote de los medios necesarios y que la sometan a una profunda reforma.

Se han creado los llamados juicios rápidos, que está bien, pero, por otro lado, parece un contrasentido, cuando hay otros que quedan caducos por el tiempo. El Poder Judicial, como independiente que es, debería hacerle frente cuanto antes a la situación y que el Gobierno no ponga impedimento a la solución de este tremendo problema, que es bastante gordo y además nos atañe a todos.

APA

Comentario a una entrevista del dominical

El domingo 4 de mayo tuve el placer de leer la entrevista que hizo su periódico al Dr. Manuel Díaz Hernández sobre diversos aspectos del nacionalismo moderno en Canarias, y cuál fue mi sorpresa al ver que el Dr. Díaz expresa claramente las ideas que priman en estos momentos en nuestra patria y cómo los canarios podemos recuperar nuestra conciencia de pueblo, conciencia que nunca ha estado muerta sino que está aplastada por tantos siglos de colonialismo.

Dice el señor Díaz que los canarios ahora tenemos la obligación moral de preocuparnos de la política ya que es algo consustancial con los fenómenos naturales, con el entorno. Los canarios fueron invadidos canallescamente con los procedimientos más crueles, matándolos y poniéndoles un cepo al cuello. Luego, la mordaza pasó a las mentes. Esto es la peor de las mordazas: la ignorancia de la propia historia y la reducción del pensamiento crítico.

No había escuchado cosas como estas sino en los tiempos de la radio La Voz de Canarias Libre, en los años 75 a 78, por lo que, como lector asiduo de su periódico, no sabe la alegría que me da leer cosas como estas y otras que vengo leyendo en su periódico todos los días, donde se van expresando pensamientos a cada momento en esta nueva etapa diaria que su periódico nos facilita y que ha despertado la ira y el odio de la prensa colonial, lo que ayuda a levantar y hacer desaparecer la mordaza y el cepo que nos ha impuesto la metrópoli desde hace siglos.

L.B.D.

Reunión de escolapios

El pasado día 8 tuvo lugar en las Escuelas Pías una reunión de antiguos alumnos con vistas a dar un impulso a la nueva asociación. Ya ha salido publicada en EL DÍA una reseña del acto, pero me gustaría dejar constancia de lo que se vivió. El padre rector nos recordó brevemente la importancia que otorgaba a la educación S. José de Calasanz en sus cartas. Aspecto fundamental de vigencia insoslayable. También destacó la influencia que ha tenido sobre nosotros el trabajo vocacional de tantos escolapios con su dedicación y entrega. Hubo, ¡cómo no!, anécdotas, recuerdos, añoranzas, himnos aprendidos en la infancia casi susurrados por dos o tres compañeros de promoción, y también, por supuesto, proyectos ilusionados de futuro.

Las nuevas tecnologías proyectaron las venerables fotografías en blanco y negro de la primera mitad del pasado siglo, hechas a los escolapios y profesores en el Santa Cruz de los primeros años del colegio. Al calor de estas imágenes surgió espontáneamente la anécdota jugosa de un asociado. Determinado profesor al percatarse del barullo organizado en clase por un alumno le dice: "Fulanito, saliendo que es gerundio". Y el alumno, ya desde el pasillo, le responde: "Profesor, salido que es participio".

Para mí fue especialmente grato escuchar recitar de memoria la lista de partidos judiciales que se tenían que aprender de memoria, cuando pregunté a un antiguo alumno si recordaba las clases de mi padre. Distintas generaciones, en fin, unidas por los lazos invisibles de la entrega. Porque entrega es la dedicación desinteresada, o mejor, puesta al servicio del más noble interés de tantos escolapios. Y también es entrega la transmisión humildemente mejorada a los que nos suceden sobre lo que hemos recibido de los que nos preceden. Un santo nacido en Peralta de la Sal, hace ya varios siglos, es el origen de todo.

Lazos en el tiempo y en el espacio que forman acordes arracimados de consonancias armoniosas. Visto todo desde el mirador formidable del Quisisana, ¡almenas y torres nostálgicas de la niñez! Ensoñaciones que planean sobre las luces de la ciudad y que más allá del puerto navegan hacia el futuro como un bajel impulsado por un viento cálido y constante. Ilusiones escolapias que hemos encarnado en nuestras vidas. Entrega fértil que ha brotado y que seguirá brotando.

Agustín Ramos

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