LAS declaraciones de la comisaria responsable de Política Regional, la Sra. Danuta Hübner, sobre las propuestas de limitar la segunda residencia en Canarias son bastante reveladoras. No cabe establecer tales limitaciones si se atenta contra un principio fundamental del derecho de la Unión Europea, que es el de no discriminación por razón de nacionalidad. El taparrabos que el gobierno canario pone a su propuesta de limitación de segunda residencia para ocultar la discriminación por razón de nacionalidad, que es la residencia fiscal en Canarias, es demasiado burdo y constituye además una contradicción de principio. El Tribunal de Justicia Europeo, que es la autoridad que tiene que resolver la cuestión en última instancia, no permitirá una transgresión tan clara del derecho de la Unión, y la Comisión no dejará de hacer observar al gobierno español una violación del derecho de la Unión de este calibre. Serán las propias autoridades españolas, incluidas las canarias, las que deberán garantizar la aplicación de la normativa comunitaria.
La cuestión debe plantearse en Canarias, y además, en términos de oportunidad política. Nuestra región vive del turismo y tanto el gobierno de la región como los cabildos insulares, e incluso los ayuntamientos, hacen continuamente campañas en Europa para atraer turistas. ¿Qué sentido tiene esta campaña xenófoba dirigida precisamente contra el "turismo de calidad", que todo el mundo reclama? ¿Qué impresión va a dejar en los ciudadanos de Alemania, Inglaterra o Escandinavia, que consideran a nuestra región un país amable en el que siempre son bien recibidos, cuando se les diga que no pueden comprar una casa para pasar sus vacaciones o jubilarse? ¿Tiene algún sentido la adopción de esta medida, precisamente en el momento en que se ha abierto la crisis del sector inmobiliario? ¿Se pretende arruinar del todo a los pequeños constructores y dejar en el paro a centenares de maestros de obra, albañiles, electricistas, arquitectos, aparejadores, fontaneros o escayolistas que se ganan la vida construyendo estas segundas residencias?
Llama la atención, sobre todo, la futilidad de la medida. Así como otras regiones españolas, como Andalucía, Baleares, Cataluña, Murcia o Valencia cuentan con un contingente importante de ciudadanos extranjeros que han establecido en ellas sus segundas residencias, con buena acogida, por cierto, de las comunidades respectivas, el número de segundas residencias de no canarios en Canarias es muy limitado, tanto por la carestía de nuestra propiedad inmobiliaria como por la lejanía de las primeras residencias, que hace muy incómodo y costoso el disfrute de la segunda residencia en estas Islas.
La Comisión Europea ha propuesto la realización de un estudio sobre la demografía en Canarias. No creo que de ese estudio se vaya a deducir que el problema demográfico canario se solucione impidiendo la adquisición de una segunda residencia en Canarias a las pocas personas que las adquieren sin tener su domicilio en Canarias.
* Diputado al Parlamento
Europeo, PSOE
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