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ANTONIO ALARCÓ *

Plenitud de la nada

18/may/08 24:05
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UNO de los primeros asuntos tratados por José Luis Rodríguez Zapatero durante la celebración del primer pleno en el Senado fue el balance de esta Cámara en la anterior legislatura. A su juicio, éste fue bastante satisfactorio y demuestra la pretensión de seguir dotando al Senado de un papel más relevante en el orden constitucional.

A pesar de no haber ocupado escaño en la legislatura anterior, he seguido de cerca todo lo que se propone desde Madrid. Es precisamente ese interés que he tenido siempre sobre cualquier cuestión política lo que me lleva hoy a recordar todo aquello que se aseguró hace cuatro años en beneficio del Senado y que, a día de hoy, aún no se ha cumplido.

Lo primero de todo es que la apertura de una nueva etapa para el Senado donde el diálogo y los avances iban a ser protagonistas, nunca ha existido. Así lo manifestaron el pasado martes los que padecieron tal engaño. En realidad, no debería extrañarnos que no se respeten las decisiones del Senado. La presencia de una ministra reprobada por su manifiesta incompetencia (por cierto, es la primera vez que esto ocurre) deja claro cuál va a ser la tónica dominante.

En su momento se habló de que la reforma del Senado ocuparía un lugar destacado en el proyecto de actuaciones del Gobierno, se aprobó una ponencia para retomar la reforma, incluso se pidió un informe al Consejo de Estado, pero como no gustó, no contaron con él.

Ante tal panorama, entiendo las dudas y sugerencias de los que llevan años en el Senado. Se ha sugerido un Senado que pueda y deba servir para integrar y conciliar toda la diversidad autonómica en una voluntad nacional, la de la nación española. Hablo de una nación cuyos ciudadanos, por encima de autonomías, costumbres o lenguas, sienten que es mucho más lo que les une que lo que les diferencia.

Y ya que hablamos de autonomías, nos prometieron un debate anual sobre la situación del estado de las Autonomías y aún seguimos a la espera. También esperamos por la reforma del modelo de financiación autonómica, aunque con los pasos que se han dado al respecto, somos conscientes de que el retraso se prolongará aún más.

Si las comunidades autónomas han tenido tal fortuna, ni les cuento la de los municipios y provincias. Se prometió otro debate anual sobre un informe elaborado por la Federación Española de Municipios y Provincias acerca de la situación de corporaciones locales, y hasta hoy. Lo peor de todo es que el PP ofreció un acuerdo de Estado (el cual fue aceptado) sobre un nuevo sistema de financiación local paralelo al autonómico en donde el Senado tuviera protagonismo y no se ha hecho nada al respecto.

Mi intención al recordar estas promesas y mentiras no es otra que la de destacar el respeto que se merece el Senado y que algunos parecen haber olvidado dado el escaso interés que muestran al respecto. Todo lo que se haga desde el Senado debe de ser tratado con la seriedad que se merece: la labor legislativa, modificaciones de leyes, iniciativas de impulso político para el Gobierno, solicitudes de comparecencia a miembros del Gobierno, etc.

Las funciones desarrolladas por la Cámara de Representación Territorial deben tenerse en cuenta siempre y nunca olvidarse de ellas por conveniencia del Gobierno (integración territorial, legislativa, control o impulso político, control de la política exterior).

Hablar sobre la necesidad que hay en establecer un reglamento o unas normas para la Conferencia de Presidentes o del número de conferencias que se han celebrado, no sirve de mucho si luego no se cumplen los compromisos adquiridos para el Senado. Tampoco que se quiten responsabilidades o afirmar que si no se ha producido una reforma en el Senado ha sido por una culpa común. Es curioso que ahora se acuerden del resto de partidos políticos a la hora de buscar culpables o de repartir tareas.

Dada la actitud que ha tenido el Gobierno frente al Senado, las palabras pronunciadas por José Luis Rodríguez Zapatero durante el primer pleno no me las termino de creer. Me siguen transmitiendo desconfianza.

Por el bien de todos, espero que el líder de los socialistas sea más eficaz y no se quede en meras palabras su intención de reformar el Senado. Como nuestra función política y constitucional es controlar su actuación, someterla a crítica y proponer alternativas, seguiremos pendientes para que la nada a la que nos tienen acostumbrados, por lo menos, no aumente de tamaño.

* Senador por la isla de Tenerife, vicepresidente 2º y consejero del área de Sanidad y Relaciones con la Universidad del Cabildo Insular

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