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CASIMIRO CURBELO *

La Gomera tiene quien la defienda

18/may/08 24:05
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CADA VEZ valoro menos la matrícula de honor que me gané de mi viejo profesor Wladimiro Rodríguez Brito, y debe ser porque cada vez soy más consciente de que, aunque el expediente académico es importante, lo que realmente tiene valor es lo que se aprende con el trabajo, la constancia y la dedicación, tres valores que siempre encuentran su recompensa y que cuando se aplican en las instituciones públicas son ampliamente reconocidos a través de la voluntad popular expresada libre y democráticamente en las urnas.

Y es precisamente la voluntad popular de los gomeros y las gomeras recogida en las últimas elecciones autonómicas y municipales, con una participación del 75,19 por ciento del censo -la más alta de Canarias y una de las más altas de España-, la que ha nombrado el gobierno que defiende los intereses de la Isla, con un apoyo al PSOE del 66,51 por ciento de los votos. Hablamos, por tanto, de un equipo muy legitimado, que me honro en presidir y desde el que quiero agradecer las sugerencias de todos aquellos que se preocupan por mejorar lo que aquí sucede. Dicho lo cual, debo también matizar que no es acertado hablar desde la lejanía y las impresiones extraídas de visitas de fin de semana.

Las opiniones públicas, y sobre todo las de un representante público que se precie de serlo y que, tal y como corresponde a su cargo, esté dedicado a velar por los intereses generales de la comunidad, deben estar siempre bien fundamentadas por muy profesor, político o agricultor que se sea, ya que de lo contrario se corre el riesgo de caer en aquel viejo y sabio refrán popular que apunta que es más fácil ver la paja en el ojo ajeno que la viga en el propio.

La Gomera es una de las pocas islas de nuestro Archipiélago en la que aún es posible acercarse al mundo rural y disfrutar de una realidad tranquila y sosegada, en la que no hay semáforos, y en la que las instituciones públicas nos esforzamos cada día para garantizar y mejorar la calidad de vida de la que disfrutan los ciudadanos. No pueden decir lo mismo en otros lugares del territorio insular, a cuyo ámbito pertenece mi viejo profesor, pese a que no firma sus artículos como responsable de la Unidad de Medio Ambiente, y donde hace ya mucho tiempo que no se puede dejar la llave en la puerta.

Acciones sociales de gran trascendencia y particularmente aplaudidas dentro y fuera de la Isla, como son la gratuidad de los libros de texto para todos los alumnos de enseñanza obligatoria, la póliza de decesos para los gomeros que viven en cualquier sitio del mundo o la apuesta por una sociedad más justa e igualitaria a la que se dirigen acciones concretas para las mujeres, los niños, los desempleados e incluso los inmigrantes, ponen bien a las claras el trabajo insular.

Cierto es que aún tenemos mucho que mejorar, de ahí que sean bienvenidas todas las sugerencias, siempre y cuando no se hagan desde la negatividad y el oportunismo político, que se olvida de que La Gomera tiene quien la defienda -un gobierno con amplio respaldo popular- y sólo tienen como finalidad minusvalorar un trabajo como el desarrollado con motivo de los últimos fuegos que desgraciadamente han afectado a la Isla colombina, y de los que todas las instituciones públicas locales, regionales y nacionales han resaltado la coordinación y la eficacia para evitar daños mayores.

Es justo reconocer que han sido muchas las pérdidas, pero, puestos a decir, no podemos obviar tampoco que el tiempo de actuación es fundamental para evitar que un conato se convierta en incendio, igual que es justo reconocer lo que ya han admitido todos los Cabildos canarios e incluso el Gobierno regional en palabras del presidente: los medios aéreos son fundamentales en casos de emergencia, y de ahí la insistencia de la Corporación insular, los ayuntamientos y el conjunto de la sociedad insular para que La Gomera tenga un helicóptero permanente.

Tener este "juguete", como lo llama mi viejo profesor, acorta el tiempo que se tarda en actuar cuando el aparato tiene que venir desde el aeropuerto del Sur de Tenerife para aterrizar en La Gomera, colocar el bambi, cargar y después empezar a operar. ¿No estamos de acuerdo en que en situaciones complicadas los minutos son decisivos? ¿A qué vienen, entonces, las críticas ante la reiterada demanda insular? Mejor sería que fijáramos con precisión el objetivo y apuntásemos todos hacia el Gobierno regional, para que no retrase por más tiempo la necesaria dotación insular. Y mejor sería también que nos dedicáramos a trabajar en nuestra propia casa, pues sólo marcándonos objetivos específicos y cercanos seremos capaces de alcanzar metas más generales.

Ahora conocemos que el "air tractor" Lque envió el Gobierno regional crea serias dificultades en los aeropuertos de ámbito nacional y, por tanto, no es visto con buenos ojos en otras Islas, pero tampoco resulta operativo en la abrupta orografía de La Gomera. Sabemos también que el abandono del campo como consecuencia de los cambios en el modelo económico es un mal de todo el territorio nacional y de toda Canarias. Por consiguiente, todas las instituciones públicas tenemos la responsabilidad de encaminar la situación. Y debemos hacerlo con planes de prevención y respaldo al sector primario como los que defiende el Cabildo gomero, empezando siempre por nuestra propia casa, que en teoría es la que mejor conocemos; desde la positividad y el reflejo fiel de la realidad, que nos muestra no sólo que está pendiente la puesta en marcha de determinadas industrias agroalimentarias, sino también que hay otras gestionadas por la primera institución gomera como la bodega y el matadero insulares o las cámaras frigoríficas, desde las que se trabaja para potenciar la producción local, así como que son muchos los incumplimientos del Plan de Medianías que el Gobierno canario, del mismo color político que Rodríguez Brito, prometió para relanzar el campo en la Isla colombina, donde nos sentimos defraudados por muchas obras aún sin terminar como es el caso de la red de riego de la Cruz de Tierno, en Agulo; el Mirador de El Santo, en Valle Gran Rey, y otras muchas.

Sólo desde actitudes constructivas, el respeto a la voluntad ciudadana y la atención a las demandas del pueblo es posible construir el futuro de La Gomera y de Canarias.

* Presidente del Cabildo de La Gomera

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