N. VIZOSO, S/C de Tenerife
Cuando dos personas no quieren entenderse, aún compartiendo posicionamientos muy similares, podría decirse que no pasan de ser unos majaderos que difícilmente llegarán a alcanzar un acuerdo alguna vez. Si en lugar de personas se habla de los grupos políticos que representan los intereses de todos los tinerfeños en el Cabildo insular, el calificativo puede alzarse con la categoría de irresponsables.
Lo que ocurrió ayer durante la celebración del pleno extraordinario pedido por el Grupo Socialista para tratar el tema del desmantelamiento de la central térmica de Las Caletillas dejó bien a las claras que lo más importante para Grupo de Gobierno y oposición no era precisamente el necesario debate para alcanzar un acuerdo respecto al citado punto. Lo curioso es que, a priori, ambos (CC y PP por un lado y PSOE por el otro) estaban de acuerdo en lo esencial, es decir, en que la central de Unelco debe desaparecer de Candelaria siempre y cuando no perjudique al abastecimiento energético de la Isla.
Sin embargo, que el PSOE presentara, un minuto antes de que comenzara el pleno, una moción distinta a la aportada en la pasada Junta de Portavoces o que el Grupo de Gobierno contrarrestara con un texto alternativo a la moción, presentado por arte de birli birloque durante el pleno, acabaron por hacer derivar el "debate" hacia un camino sin salida, estéril y sin aporte de solución alguno con puntos de tal trascendencia para los tinerfeños como si el documento que presentaron CC y PP fue una moción o un texto alternativo o si el pleno debía estar regido por el régimen jurídico de los plenos o por el de las mociones.
En definitiva, un guirigay, en donde lo de menos era la central de Las Caletillas, el Plan Territorial Especial de Ordenación de Infraestructuras Energéticas y el acuerdo institucional que parecía haberse establecido entre el Cabildo, el Gobierno de Canarias y el Ayuntamiento de Candelaria.
Como guinda final a tal despropósito, el presidente insular, al haber sobrepasado el minuto reglamentario, cortó el micrófono del socialista Guerrero en su última intervención, lo que provocó la indignación entre las filas socialistas, por lo que todos los consejeros abandonaron el salón de plenos. Bueno, todos menos José Luis Delgado y Miguel Ángel Pérez, que se habían ausentado de la sala momentos antes. Cuando asomaron por la puerta y vieron las bancadas socialistas vacías se logró vislumbrar el asombro en sus rostros antes de que dieran media vuelta y se marcharan por donde habían venido. De esta forma, el único punto del pleno se quedó sin ser votado.
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