JORNADA, S/C de Tenerife
Miguel Concepción no comparecerá ante los medios de comunicación hasta el próximo lunes, a las 10:30 horas, en la sala de prensa del estadio Heliodoro Rodríguez López. Será cinco días después de que Alfonso Serrano hiciera pública su dimisión como máximo responsable del área deportiva del CD Tenerife. Cinco días que se llenarán de especulaciones, comentarios, rumores de todo tipo. Sin una sola explicación, sin una sola palabra de un presidente al que se le cae uno de los pilares de su proyecto. Esa palabra, proyecto, ha sido la más utilizada para referirse a la política deportiva de la entidad blanquiazul. Iba a durar tres temporadas, dedicadas al asentamiento en Segunda División A, la presentación como candidato y, definitivamente, el ascenso a Primera en la tercera campaña. A esa etapa final ni siquiera se ha llegado, después de la dimisión del director deportivo ayer. ¿Qué va a decir el presidente el próximo lunes? Pues tiene mucho que explicar y únicamente una forma de distraer algo la atención: anunciar al sustituto de Serrano. De momento, gana tiempo. Pero la situación de Concepción no es hoy la más cómoda. Poco a poco se queda solo ante el peligro. El presupuesto del club sufrirá otro descalabro de tres millones de euros (idéntica cantidad que la pasada campaña) en junio y los ingresos atípicos siguen sin llegar. La Promotora, con la excusa de la crisis inmobiliaria en la puerta, no tiene pinta de aportar demasiado en fechas cercanas. Así, para acometer el fichaje de Nino, el presidente reunió a sus consejeros para pedirles que avalaran. Uno de ellos se negó y su salida del club es casi un hecho. Ha sido la única reunión del consejo de administración en 2008. Sintomático.
Un indicativo más del protagonismo cada vez más reducido del resto de miembros del órgano rector se halla en su presencia en el palco. El pasado sábado, sólo dos consejeros acompañaban al máxi-mo mandatario en el choque ante el Sporting: Ricardo Siverio y Enrique Estévez. La teoría de que el Tenerife lo manejan Concepción y sus empleados es cada vez más fiable. Pero uno de ellos, uno de los importantes, abandonó la nave blanquiazul ayer. Las preguntas están claras: ¿Supone esto el fin del proyecto? ¿Se considera culpable porque Serrano no haya acabado su etapa en el club? ¿Le ha dado al director deportivo todo lo que le prometió? ¿Por qué no vino el segundo delantero competitivo que prometió en julio? ¿Hizo la entidad el esfuerzo que pedía Serrano para reforzar el equipo en invierno? En cinco días, las respuestas. Sin prisas.
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