EUROPA sólo podrá hablar de verdadera cohesión interna cuando las diferentes políticas y medidas articuladas para responder a los desafíos y retos de cada momento incluyan, desde un principio, una adecuada combinación entre el interés general y la adaptación a las necesidades reales de los territorios que la integran. Y de todas estas realidades, la ultraperiferia es, sin duda, la más extrema.
En los últimos años, hemos visto una lenta pero firme evolución hacia una concepción más horizontal de la ultraperificidad, aceptándola como lo que realmente es: una realidad extremadamente compleja que impregna y condiciona nuestro modelo de convivencia y desarrollo.
Tal como las siete regiones hemos defendido siempre, las RUP podemos ser y somos una ventaja para Europa, en la medida en que las políticas europeas incluyan las adaptaciones y compensaciones necesarias para que seamos capaces de desplegar todo nuestro potencial.
Propongo que la reflexión que aquí se inicia profundice en cómo las diferencias que caracterizan a las regiones ultraperiféricas pueden ser algo positivo para Europa y en la forma de transformar las desventajas en ventajas.
La contribución que desde Canarias hemos hecho a este debate público trata de profundizar en esta idea. Recogiendo la invitación que la Comisión nos hacía, organizamos en Canarias una amplísima consulta pública, en la que han participado activamente instituciones públicas y privadas, universidades, colegios profesionales, organizaciones empresariales y sindicales y expertos independientes.
Sobre cada uno de los temas objeto de debate se llevó a cabo un diagnóstico de la situación de Canarias, para identificar si existía una situación diferenciada que necesitase de un tratamiento particular para poder seguir avanzando en los tres objetivos de accesibilidad, competitividad e integración regional, que siguen siendo el eje principal de la estrategia comunitaria a favor de nuestras regiones.
Fruto de este análisis y reflexión se han puesto sobre la mesa numerosas sugerencias que hemos trasladado a la Comisión para que pueda examinarlas y valorarlas a la hora de ampliar y profundizar su estrategia a favor de la ultraperiferia.
El primer tema de debate era el futuro del sector agrario. Para Canarias y para el resto de las RUP, la agricultura cumple una importantísima función no sólo económica, sino también medioambiental, paisajística y social. Las amenazas que afectan al conjunto del sector agrícola europeo se ven agravadas por las desventajas derivadas de la lejanía, insularidad y reducida dimensión de nuestras regiones, por su vulnerabilidad frente a plagas y fenómenos meteorológicos extremos y, muy especialmente, por la pérdida de competitividad de sus producciones frente a los procesos de liberalización comercial y negociaciones de acuerdos preferenciales en curso.
Sin embargo, el sector agrícola de las regiones ultraperiféricas garantiza a la Unión el abastecimiento en productos variados y de calidad, muchos de ellos inexistentes en otras partes del territorio comunitario, y, además, contribuye eficazmente a la lucha contra el cambio climático, frenando la erosión y desertización, y garantizando la seguridad alimentaria.
Por ello, la estrategia a favor de las RUP debe incidir en la necesidad de proteger a estas producciones frente a la competencia exterior.
La Unión Europea no puede aceptar nuevas concesiones comerciales y arancelarias que amenacen su supervivencia como es el caso del plátano, cuyo régimen de importación está actualmente en entredicho, a pesar de haber demostrado ser eficaz y justo tanto para productores comunitarios como para el resto de productores mundiales.
Asimismo, es necesario seguir apoyando la competitividad de las producciones agrarias, en particular mediante instrumentos que compensen los costes de transporte hacia el continente, tal como ya hace el FEDER para los productos no agrícolas. La situación actual resulta discriminatoria para las producciones y pone en serio peligro la presencia en los mercados europeos de alguna de nuestras producciones más tradicionales como el tomate, las flores y plantas o el plátano, a pesar de que su calidad ha sido reconocida por las propias instituciones comunitarias.
Otro de los temas objeto de debate era la cuestión de los flujos migratorios y la evolución demográfica. Para Canarias, ambas cuestiones resultan absolutamente prioritarias.
La cuestión demográfica presenta en Canarias particularidades que la diferencian notablemente de la situación generalizada en el continente europeo. La población en Canarias ha crecido aceleradamente a lo largo de la última década, hasta el punto de que la actual densidad de población triplica la media española y, en algunas de las islas, supera la media europea.
Este crecimiento de la población sobre un territorio alejado del continente, de pequeña dimensión, fragmentado, dependiente económicamente de la producción de un reducido número de productos, y de gran fragilidad, ha supuesto un importante impacto sobre el territorio, sobre el mercado de trabajo y sobre la provisión de servicios públicos y bienes preferentes.
Los mayores impactos se han sentido en el aumento del número de viviendas, en una mayor demanda en educación, servicios sanitarios, abastecimiento energético y de gestión de residuos, y en el empleo, afectando a nuestra cohesión económica y social interna.
Dudo que exista en Europa o en el mundo una situación comparable a la de Canarias en cuanto a la cuestión demográfica se refiere, ya que los territorios con índices de población similares son continentales o bien son islas de mayor tamaño o situadas mucho más cerca del continente al que pertenecen.
Esta situación requeriría un estudio en profundidad, con vistas a que sea tenida en cuenta a la hora de diseñar las políticas de cohesión europeas, incluyéndose las medidas y adaptaciones necesarias para favorecer el empleo y disminuir la presión sobre el territorio, así como las dirigidas a mejorar la prestación de servicios de interés general. Asimismo, debería tenerse en cuenta esta situación a la hora de asignar recursos dirigidos a compensar los costes adicionales de ultraperificidad.
Consideramos oportuno realizar un diagnóstico sobre la capacidad de desarrollo poblacional de nuestros limitados territorios, valorando la accesibilidad al empleo, la sostenibilidad ambiental y la adecuada prestación de los servicios públicos; en esta dirección, sugerimos el estudio de mecanismos que nos permitan un mejor conocimiento y control del mercado de alquiler, de las segundas residencias de personas no residentes en Canarias o de la oferta turística irregular.
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