... En los últimos meses, el Partido Socialista Canario, y más en concreto su portavoz en materia sanitaria en el Parlamento, Juan Carlos Alemán, viene utilizando la estrategia del avestruz. Primero filtra sus denuncias a un determinado medio de comunicación -siempre el mismo, lo cual no tiene nada de malo-, y una vez amplificada su denuncia convenientemente aparece en la Cámara disfrazado de salvador de la patria. Aparte de mostrar muy poco respeto por la labor que tiene que desempeñar la institución que ahora mismo le da de comer y en la que ocupa nada más y nada menos que la Vicepresidencia segunda, evidencia muy poco rigor con una materia en la que precisamente lo que no necesita es diputados con afán de protagonismo.
... Si realmente está interesado en resolver los problemas que padece la sanidad canaria, que, por desgracia, son muchos, debería dedicar más tiempo a buscar soluciones, que para eso fue elegido hace casi un año por un buen número de tinerfeños y por ello cobra todos los meses unos buenos emolumentos. Está bien que controle la labor que desarrolla el Gobierno canario en el área de Sanidad y la capacidad de la responsable de esta materia -también está incluido en su sueldo-, pero convendría que no se quedara sólo en eso, pues no sólo de la crítica puede vivir un parlamentario. Ni siquiera su correligionario Juan Fernando López Aguilar.
... Cierto es que Juan Carlos Alemán nunca se ha caracterizado por su gran capacidad de trabajo y que es más fácil encontrarlo en ciertos grandes almacenes, pendiente de los últimos adelantos en electrónica o charlando con los amigos, que sentado en su despacho de la Cámara regional. Quizás su escudero Manuel Armas debería advertirle de que el camino que ha emprendido puede proporcionarle más de un disgusto, pues es muy fácil tirar barro contra la pared, pero a veces éste no queda fijado en la misma y lo enfanga todo.
... Quedan tres años de legislatura y ya va siendo hora de que en materias como la educación o la sanidad todos los canarios se pongan a trabajar juntos. Empezando por los políticos, pues fueron designados precisamente para eso. Ahora le toca a un partido -o a dos- sacar adelante estas cuestiones, pero mañana esta responsabilidad estará en manos de otros. En la medida en que los problemas y las soluciones se aborden de forma conjunta, los avances tendrán mucho más calado. Todo esto no significa que esté prohibida la crítica, pero sí la desfachatez.
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