COLPISA, Madrid
España figura entre los países desarrollados más favorables a la investigación con embriones para obtener células madre. Nuestro país acepta claramente el uso de embriones sobrantes de tratamientos de reproducción asistida con este fin y, en menor medida, la utilización de los embriones creados específicamente para la investigación. Así se desprende del "II Estudio de Biotecnología de la Fundación BBVA. Actitudes hacia la investigación con células madre", elaborado a través de 22.500 entrevistas en 15 países de diversos continentes (Austria, República Checa, Alemania, Dinamarca, Francia, Irlanda, Italia, Holanda, Polonia, Reino Unido, Suecia, Estados Unidos, Japón e Israel, además de España).
Del pormenorizado estudio se extrae la conclusión de que la mayoría de estos países acepta el uso de embriones sobrantes, con la excepción de Austria (4.4 puntos) y Japón (4.6) en una escala de 0 a 10, donde el primer número significa que se está en completo desacuerdo y el segundo que se está de completo acuerdo. España se sitúa en los primeros lugares (6.1), sólo superada por Dinamarca (6.8), Suecia (6.7), República Checa (6.5) y Holanda (6.3).
Una cuestión moral
La aceptación del uso de embriones creados para investigar es menor en todos los países, donde el valor medio oscila entre los 4 y 5 puntos, y sólo obtiene un apoyo claro entre los ciudadanos de la República Checa (6.2). Los ciudadanos de España, Italia, Reino Unido y Polonia expresan una aprobación tenue (una media apenas por encima de 5 puntos en la escala), mientras que en los restantes diez países la media se coloca en la zona de desaprobación.
La investigación con células madre embrionarias apela especialmente a la dimensión moral o ética de cada individuo y los criterios morales de inspiración religiosa constituyen una variable clave para comprender las diferentes posturas. Los datos muestran que la pauta dominante es la visión de la condición moral de un embrión de pocos días como cercana o igual a la de un ser humano.
En términos comparados, destaca la visión estrictamente biológica en Dinamarca y Suecia, donde las opiniones están más equilibradas entre quienes consideran que no tiene sentido hablar de la condición moral del embrión y quienes la perciben como próxima o equivalente a la del ser humano.
La posición de la visión del embrión como cercana o igual a la del ser humano se acentúa en mayor medida en Austria, Alemania y Estados Unidos.
En España, las opiniones están bastante divididas. Así, un 35% considera que la condición moral de un embrión es más próxima a la de un ser humano que a la de un conjunto de células, mientras que un 25% se coloca en una posición intermedia y casi un 27% no cree que tenga sentido hablar de la condición moral de un embrión de pocos días.
El ser o no creyente, independientemente de la religión, influye claramente en la percepción sobre la condición moral del embrión.
En general, entre los no creyentes destaca en mayor medida la visión estrictamente biológica del embrión como un conjunto de células, y entre los creyentes, en cambio, predomina la visión que considera a la condición moral de un embrión como próxima o igual a la de un ser humano.
En general, la brecha entre las opiniones de creyentes y no creyentes es más acentuada en los países de religión católica que en los países predominantemente protestantes. En el caso concreto de España, entre los no creyentes un 48% cree que el embrión humano de unos pocos días no es más que un conjunto de células y un 19,4% dice que tiene una condición moral más próxima a la humana.
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