DESPUÉS de muchos años de inercia, los antiguos alumnos del gran colegio fundado por los Escolapios en lo que fuera el Gran Hotel Quisisana, edificado por don Enrique Wolfson para su mansión, que fuera adquirido al Cabildo Insular de Tenerife por su fundador y rector, el Rvdo. P. Andrés Moreno Gilabert, en el año 1941, apoyado por un grupo de tinerfeños, ante la deficiencia escolar, en el año 1941, después de tantos años, decimos, el pasado 8 de mayo, se ha conseguido, mediante una asamblea general extraordinaria de sus ex alumnos, la formación de una nueva Junta Directiva, que bajo la presidencia del notable ex alumno don Andrés Miranda Hernández y el apoyo de la nueva comunidad escolapia, presidida por el padre rector Domiciano López, se propone reactivar el gran colegio.
La nueva Junta Directiva que preside, como decimos, don Andrés Miranda está constituida, además, por los antiguos alumnos don Antonio Pintor Rodríguez, don Baudilio Marichal, don Celestino Concepción, don Jaime García, don Luis Pedreira, don Mario Tudela, don Tomás de Armas Schmmölzer y don Víctor Zurita, de las promociones primeras de los años 1944 a 1976. Y de la segunda etapa: doña Lourdes Concepción, don Javier María Sanz y doña Concepción Hernández; y de la época de 1996 a 2007 se designaron a don David Curbelo, don José María Gómez y don Javier Sanz.
El nuevo presidente tuvo palabras de agradecimiento para la comunidad escolapia, representada por su rector y para todos los asistentes, dispuestos a reactivar el colegio como necesita y se merece Santa Cruz. Terminado el acto, todos los asistentes fueron a un cordial acto de confraternidad que finalizó con un brindis muy animado, en el que la nutrida asistencia recordó con cariño y afecto sus años de convivencia en las instalaciones, aulas y canchas del Quisisana.
Personalmente, con algunos compañeros de primaria que conocí al llegar a los Escolapios, procedentes unos de distintos colegios o escuelas de Santa Cruz y, en mi caso, de la academia Carrasco, con nuestra inolvidable Anita y su padre, don Antonio Carrasco, colegio de La Pureza, con la madre Miralles (entonces colegio mixto), llegando al Quisisana separados en dos primarias, una clase con el padre José y otra con el P. Carlos, en aulas a nivel de carretera, el primero junto al torreón bajo y el segundo bajo el torreón grande, bajo el comedor de los internos y medio pensionistas de toda la Isla. Estaba ya en nuestro grupo este gran amigo: Andrés Agustín Miranda Hernández, cuyo Sr. padre, don Agustín Miranda, justamente nos llevaba en su coche hasta el colegio, si llovía o hacía mal tiempo y, además, nos regalaba papel secante de propaganda de su empresa.
¡Qué tiempos aquellos de los años 42, 43, 44!
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