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¿España preocupada?

14/may/08 07:34
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Y CADA vez más. En el mes de junio de 2005, en esta sección de EL DÍA, escribí un artículo con este mismo interrogante. Y los motivos de aquella preocupación -ahora más aumentada- eran lo siguientes:

-"No queremos que la Religión influyan en el futuro de nuestros niños. La Religión se planteará como materia no compatible" (María Teresa Fernández de la Vega, vicepresidenta del Gobierno en el Parlamento. En Abadel Tercer Milenio, 25-III-2004).

-"La Religión de la escuela es la convivencia y el civismo. El argumento de la Religión en la escuela es una vergüenza nacional" (María Marta, presidenta del Consejo Escolar, en una entrevista en "El País"). "Todos tienen el derecho a la educación. Se reconoce la libertad de enseñanza. La educación tendrá por objeto el pleno desarrollo de la personalidad humana en el respeto a los principios democráticos de convivencia y a los derechos y libertades fundamentales. Los poderes públicos garantizan el derecho que asiste a los padres para que sus hijos reciban la formación religiosa y moral que esté de acuerdo con sus propias convicciones" (Constitución Española de 1978, artículo 27. núms. 1, 2, 3).

-Para nuestros gobernantes, los católicos integristas están haciendo una insoportable demagogia con la cifra de los cien mil abortos anuales en España. Para ellos se trata simplemente de cien mil "interrupciones voluntarias del embarazo", esto es, cien mil actos llevados a cabo conscientemente por cien mil mujeres libres, dueñas de sus propios cuerpos y dueñas, a su vez, de los cien mil seres a cuyas vidas ponen fin. Para nuestros gobernantes, y para la vicepresidenta primera del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega, el escándalo desaparecerá y la criminalización de las abortistas terminará cuando nadie pueda encontrar culpabilidad en este tipo de prácticas Los gobernantes actuales quieren eliminar el aspecto terrible de los cien mil embarazos anuales con la proclamación del aborto libre, la supresión de su excepcionalidad y la desaparición consiguiente de los sentimientos de culpa. A este resultado intenta llegar el Gobierno al aceptar que se abran en el congreso los trámites para ampliar la ley del aborto. Sobre los derechos fundamentales del ser humano la Constitución española nos dice: "Todos tienen derecho a la vida y a la integridad física y moral, sin que en ningún caso, puedan ser sometidos a tortura ni a penas o tratos inhumanos o degradantes" (art. 15). La palabra "aborto" no aparece en este artículo, no en toda la Constitución.

"Todos tenemos derecho a la vida". Nadie tiene derecho a destruir al que va a nacer. Por su carácter de ser humano ni siquiera sus progenitores pueden disponer de él. El "aborto terapéutico" corresponde a una fase anticuada de la medicina. La suprema norma moral de la medicina es salvar vidas, no destruirlas. La índole humana del ser en gestación desde que es concebido se encuentra asegurada por el correspondiente código y mensaje genético. El concebido no es una parte del organismo materno, sino un efectivo ser humano perfectamente individualizado con su propio patrimonio genético. El primero de los derechos humanos es el derecho a la vida, y el ordenamiento jurídico ha de proteger ese derecho de los que van a nacer, los más inocentes e indefensos de todos los seres humanos.

La cuestión del aborto no pertenece exclusivamente al ámbito de la vida privada de los ciudadanos. El derecho del ser humano a la vida, desde el momento de su concepción, es un derecho humano fundamental, fundado en la misma naturaleza humana como los demás derechos humanos. Ahora bien, un Estado de derecho existe para proteger con sus leyes y otros medios los derechos humanos fundamentales. El derecho del ser humano a la vida en todas las fases de su existencia es anterior a la legislación positiva. Se trata de derechos que el Estado no otorga sino que tiene reconocer. Exigencia que nuestro Estado español democrático viene fallando. Ya no se puede ocultar las con secuencias de esta situación abortista, y menos que la presente como un progreso o como una liberación.

* Capellán de la clínica

S. Juan De Dios

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