COLPISA, Moscú
La llegada al poder del nuevo presidente ruso, Dimitri Medvedev, no parece que vaya a generar grandes cambios, al menos en la composición de los órganos de dirección del país, formados en su día por el ahora flamante primer ministro, Vladimir Putin. En su discurso del pasado jueves ante el Parlamento, Putin expuso un ambicioso plan de renovación en el terreno económico y el compromiso de empezar a luchar en serio contra la corrupción, pero se ha rodeado de los mismos de siempre.
Medvedev ha puesto al frente de la Administración del Kremlin a Serguei Narishkin, próximo a Putin y, hasta ahora, viceprimer ministro. El que era jefe del FSB (antiguo KGB), Nikolai Patrushev, pasa ahora a dirigir el Consejo de Seguridad y es sustituido por su adjunto, Alexander Bortnikov. Estos son los únicos tres nombramientos efectuados hasta el momento por el nuevo presidente.
En cuanto al Gobierno, sólo tres ministros del equipo saliente se han quedado sin cartera y, por ahora, sin ocupación, entre ellos el de Justicia, Vladimir Ustinov, el hombre que metió en la cárcel al ex presidente de Yukos, Mijail Jodorkovski. En el Ejecutivo han entrado ocho nuevos miembros, pero sólo cinco son caras realmente nuevas, ya que tres vienen del Kremlin, el jefe del Gabinete de la Presidencia, Serguei Sobianin, ahora viceprimer ministro; el ayudante del jefe del Estado para asuntos del G8, Igor Shuvalov, que se convierte en la "mano derecha" de Putin, y el ex espía y antiguo "número dos" del aparato del Kremlin, Igor Sechin.
Junto a Shuvalov, el otro primer viceprimer ministro es Victor Zubkov, hasta ahora jefe del Gobierno. Entre quienes han logrado mantener su carteras están los titulares de Exteriores, Serguei Lavrov; Defensa, Anatoli Serdiukov, y las dos únicas mujeres, la titular de Economía, Elvira Nabiullina, y Sanidad, Tatiana Golikova.
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