COLPISA, Pekín
Un terremoto de magnitud 7,8 en la escala de Richter provocó ayer miles de muertos en China. Las autoridades chinas informaron de que el seísmo, que sacudió el sur de Asia a primera hora de la mañana de ayer, pudo haber causado al menos 8.500 fallecidos sólo en el epicentro de los temblores, en la provincia de Sichuán. El número de heridos se eleva a 10.000, según cifras provisionales.
El intenso seísmo atacó duramente el suroeste de China. La fuerte sacudida afectó sobre todo a la provincia de Sichuán, una de las pobladas y depauperadas del gigante asiático, con más de 100 millones de habitantes. Además de Sichuán, donde las cifras de defunciones no cesan de crecer, también sufrieron la acometida del terremoto las provincias de Gansu, Yunnan y el vasto municipio de Chongqing. El epicentro se localizó en Wenchuan, adonde se desplazó el primer ministro Wen Jibao, quien se refirió al lugar como "zona de desastre".
"Compatriotas chinos, en un desastre de esta gravedad, necesitamos calma, confianza, coraje y una organización eficiente", exclamó. El servicio geológico de EEUU informó de que el seísmo principal se produjo al mediodía (6:28 horas GMT) y poco después se registraron más de 300 réplicas.
De acuerdo con el testimonio de varios testigos citados por la agencia China Nueva, el hospital de la ciudad de Dujiangyan se desplomó, y casi un millar de estudiantes quedaron sepultados entre los cascotes al desmoronarse su escuela. Las autoridades temían que el número de muertos siguiera aumentando, ya que varios testigos aseguraron que fueron destruidos muchos edificios en las zonas afectadas. Según un funcionario de la Oficina Sismológica, "filas enteras de casas" quedaron destruidas en la ciudad de Dujiangyan, que cuenta con unos 600.000 habitantes y se encuentra cerca del epicentro.
Fábricas químicas
En la misma provincia de Sichuán quedaron derruidas dos fábricas de productos químicos, lo que dejó a cientos de empleados enterrados, circunstancia que obligó a la evacuación de unas 6.000 personas. Varios habitantes de Chengdu explicaron haber sentido un fuerte temblor que rompió los cristales. Sin embargo, no hablaron de víctimas. El aeropuerto internacional de esta ciudad, de más de 10 millones de habitantes, fue temporalmente cerrado. Según un periodista de la cadena de televisión CCTV, en Chengdu el transporte público y el suministro eléctrico seguían funcionando.
En medio de la tragedia, el presidente chino, Hu Jintao, ordenó "los mayores esfuerzos para rescatar a las víctimas del temblor".
No en vano, el Ejército fue movilizado para "ayudar al gobierno local del distrito de Wenchuan a evaluar la situación y ayudar en las tareas de rescate", explicó Tian Yixiang, un oficial del Ejército y miembro del departamento de situaciones de emergencia.
El presidente de EEUU, George W. Bush, expresó "sus condolencias" y ofreció la ayuda de su país a China. Japón también se declaró dispuesto a asistir en los esfuerzos de socorro.
En Pekín se produjo un temblor de una magnitud de 3,9 poco después de las 14:30 (hora local) en el este de la ciudad. Según las primeras informaciones, no hubo víctimas ni daños. Las instalaciones de los Juegos Olímpicos no se vieron afectadas, señaló un portavoz del Comité de organización.
La presa de las Tres Gargantas, sobre el río Yangtzé, en el centro del país, tampoco sufrió el embate del seísmo. El temblor se sintió incluso en Shanghai, Hong Kong, Bangkok, Hanoi y Taipei.
El potente terremoto también afectó a una de las mayores reservas de osos panda gigantes del país. En concreto, China tiene 250 pandas gigantes en cautividad en Chengdu y Wolong.
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