MARGA MARRERO, Tenerife
De Harlem al Puerto de la Cruz. Julián Zugazagoitia, director del Museo del Barrio (ubicado en Nueva York), se encuentra estos días en Tenerife como parte del jurado encargado de elegir al director artístico de Tenerife Espacio de las Artes (TEA). Con una dilatada experiencia como comisario y director artístico, el mexicano residente en la Gran Manzana se muestra cercano a la hora de explicar su visión de Tenerife, la cultura latinoamericana y la necesidad de acercar el arte a la población.
En uno de los sillones de la primera planta del hotel Botánico del Puerto de la Cruz, Zugazagoitia explica que "estas nuevas instalaciones van a poner a Tenerife en el mapa cultural a nivel internacional", ya que "hasta ahora la Isla se conoce por sus encantos naturales, como el Teide, y sus playas".
-¿Qué puede aportar el TEA al mundo del arte contemporáneo?
- Este nuevo espacio, que sin duda despuntará a nivel internacional, puede contribuir a la creación de una estructura más sólida para el mundo del arte. También espero que favorezca la contribución de los particulares con sus donaciones, porque hay muchas formas de participar de la cultura. Además, ayudará a profundizar en la obra de Óscar Domínguez y favorecerá la creación local.
-¿Contempla como un requisito básico que el director de este espacio dinamice las instalaciones?
- Claro. El concepto de museo como un "templo" en el que se tiene que entrar en silencio ya ha pasado. Es fundamental que los tinerfeños vean como suyo este espacio en el que se pueden organizar conciertos o proyecciones de películas. Las propuestas de los candidatos para dirigir TEA incluyen esta necesaria participación.
-¿Entra en sus planes organizar muestras conjuntas entre el Museo del Barrio y el TEA cuando abra sus puertas en octubre?
-Ciertamente. Esta situación se dará de forma natural, puesto que ya existe una conexión entre ambas entidades al estar yo aquí y formar parte de este proceso.
Museo y raíces
-¿El Museo del Barrio de Harlem se configura más como un espacio de encuentro de los latinoamericanos con sus costumbres que como la clásica concepción de este tipo de espacios?
- Sin duda. El museo de Harlem tiene dos cometidos principales. El primero es que la comunidad latina de Nueva York sienta que tiene un espacio donde se preservan sus raíces. Y, en segundo lugar, también es importante que los gringos conozcan la cultura latina. Y todo ello a través del arte.
-¿Qué tipo de público se acerca hasta el Museo del Barrio?
- Al año nos visitan unas 140.000 personas de las que tan solo el 10% son turistas. El enfoque de este museo no está destinado al turista, nos dedicamos al público neoyorquino. Hay que comprender que la primera vez que un visitante llega a Nueva York organiza muchas visitas obligadas y nosotros somos la última parada en la milla de los museos; primero estaría el MOMA, por ejemplo. Además, nuestra prioridad es llegar a los escolares, para que estos conozcan el arte latinoamericano.
-Valore la situación del arte latinoamericano en la actualidad.
-Ahora empieza a haber cierta actividad y más valoración hacia las colecciones latinoamericanas. Ello se refleja en las subastas en las que nuestras piezas cada vez tienen más salidas. En breve editaremos un libro que servirá como referencia del arte latinoamericano a raíz de una muestra titulada "Arte no es vida".
-¿Y qué papel juega el arte español en el panorama actual?
- Con los números en la mano, el arte que sigue dominando el mercado es el que llega de Alemania, Inglaterra y Estados Unidos. Las obras españolas están también en fase de reconocimiento. Se necesita más fuerza y un mayor interés por el coleccionismo. En este momento no hay una estructura sólida que apoye la labor de los artistas. Y en Francia ocurre lo mismo que en España.
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