EFE, Tenerife
El Rectorado de la Universidad de La Laguna afirmó ayer de que en ningún momento autorizó el encierro de profesores de este fin de semana en la Facultad de Magisterio, y que la decisión de abrir la puerta fue adoptada unilateralmente por el decano del centro, quien ni informó ni gestionó el preceptivo permiso.
El centro docente señala que de esta forma el decano contravino las órdenes de la Gerencia de la Universidad y "bajo su exclusiva responsabilidad" abrió las puertas y dio acceso a quince de los manifestantes. Recuerda que el sábado varios de los profesores que reclaman a la Consejería de Educación la homologación con los funcionarios autonómicos se encerraron en la Facultad de Magisterio.
En un primer momento, el servicio de seguridad de la ULL les impidió el acceso al centro porque no habían solicitado el preceptivo permiso a la institución docente y, por tanto, al no existir una orden que dijera lo contrario, era su responsabilidad impedir la entrada en el inmueble a cualquier persona no perteneciente a la comunidad universitaria. Añade que existe una normativa de la gerencia de la ULL en virtud de la cual se cierra la Facultad todos los sábados a partir de las 15:00 horas con el fin de evitar posibles desperfectos o disturbios que afecten al inmueble, ya que éste está muy cercano a la zona en la cual se desarrolla "el multitudinario ocio nocturno de los sábados en La Laguna".
Por esa razón, cuando los manifestantes intentaron acceder al edificio, y al no existir un permiso del rectorado, los servicios de seguridad les impidieron el acceso. Según informa este servicio, durante unas horas se produjo "una situación tensa entre los agentes y los profesores, y en algún momento puntual se produjo algún forcejeo e insultos contra los guardias".
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