DENTRO DEL BLOG
gastronómico de Fran Belín -que a todos invito a visitar en www.eldia.es por su fácil interacción, colorida belleza y precisión de contenidos-, pueden "otear" el menú que, una vez más, el Hotel Escuela de Santa Cruz (Hecansa) presentó de mano del galo André Bonnaure. Este chef, eminencia del foie, como nos demuestra en el magnifico libro publicado por Montagud "Foie gras", agradó con estilo clásico, siempre bienvenido a los paladares de los entendidos, y ayudado por la gran maestría de nuestro amigo Iñaki González Ateka, jefe de cocina de la casa anfitriona. André estaba, y con mucho motivo, muy contento del binomio que, como experto chef de una cocina itinerante, logró con Iñaki. Quien ha cocinado fuera de su casa, sabe lo difícil que es repetir las recetas domésticas y no morir en el intento. Todos los que conocemos a Iñaki sabemos el gran profesional que es, y sus sólidas bases clásicas lo pueden llevar a transformar una cabeza de vaca en una delicia. Hay que acudir a estas iniciativas de Hecansa, sin duda ninguna, ya que este tipo de oportunidad culinaria no es demasiado frecuente en nuestra isla. Personalmente, el menú me encantó. Me hizo feliz al modo de Epicuro: "... comienzo y raíz de todo bien es el deleite del estómago; la misma sabiduría y todo lo que de ella nace está relacionado con este placer". Un "profesor Tornasol", lógicamente subidito de peso y vestido de cocinero, para nada despistado en los fogones, supo presentar un menú que me llevó sorprendentemente a mis primeros almuerzos sociales, todavía niño, a finales de los 60, cuando me gastaba la entera paga semanal en la compra de "Tin Tin y el príncipe Valiant". Una carne de pluma magistralmente cocinada como ya, tristemente, no está al uso. A favor de lo nuevo quiero romper una lanza por el atrevido foie con pimentón de La Vera (el cuñado fino del chorizo ibérico) y por la versión "bonnauriana" (¿o atekana?) del pato Pekín ,así como el nostálgico Petit paté en costra de pato y foie gras. Este último plato data del siglo XVII. Quizás la secuencia de los platos sólo se hacía demasiado fuerte con la elección del postre: yo hubiese agradecido un helado o algo así. Lo importante de la oferta de este menú en el comedor del restaurante del Hotel Escuela es la ocasión de degustar sabores poco frecuentes en nuestro territorio, perfectamente realizados y que reaniman el paladar antiguo. Espero que muchos clientes hayan podido, a pesar de la recesión económica, acudir al reclamo de lo que Hecansa ha consolidado ya en una tradición de las mesas de nuestra capital tinerfeña. www.restaurantemahakala.com