Dolor y pena
Leo, como todos los días, la edición digital de este periódico en la capital de la nación que aún tenemos en su integridad secular, Madrid, y confieso que me ha producido dolor y pena lo que manifiestan en la sección de Cartas al Director del martes 6 de mayo dos canarios, supongo que tinerfeños que, eso sí, ocultan sus nombres con las iniciales L.B.D. y J.P.R., como si temiesen que sus nombres enteros facilitasen una serie de represiones de Dios sabe qué tipo de ignoro qué entidad. Ambos lectores se congratulan de la llamada futura Carta Magna que el señor Cubillo ha venido publicando semanalmente en las páginas de este diario tan querido que en un tiempo se llamó La Prensa y que va a resolver, al parecer, cuantos problemas tenemos los canarios en nuestra vida diaria, los residentes y los que, por voluntad propia, estamos fuera por las causas que sean, yo, por trabajo. Me parece bien que el periódico recoja cartas de sus lectores que comulgan con la idea que protagoniza el periódico de una independencia de Canarias, y espero que no se silencie esta mía reprobatoria.
Quizás por vivir tantos años (casi 70) fuera de mi tierra, no comprenda muy bien cuáles son sus problemas, que los tiene como cualquier otra Comunidad de las 17 que, por decisión de los propios españoles, forman nuestro país. Reconozco que el Sr. Cubillo viene luchando por esa independencia desde mucho antes que catalanes, gallegos y vascos, y lo hizo de verdad, exponiendo hasta su vida por sus ideas, erróneas o justas, que eso es otro cantar, y no como los independentistas de aquellas otras regiones, que sólo lo hacen ahora, en la época de "un hombre, un voto", con la excepción de los horribles terroristas vascos.
Me siento orgulloso de ser español y así lo proclamo, y orgulloso de esta Monarquía ejemplar en su actuación desde el año 75, y me apena que el señor L.B.D. diga que se siente republicano porque "representa de siempre el progresismo y el derecho natural de los pueblos libres", como si los que no lo somos fuésemos retrógrados y dictadores. Lamentable. Y que estime que para "un archipiélago, no hay nada mejor que establecer también un sistema federal", es, sin duda, una novedad constitucional que habrán de agradecer nuestros catedráticos como el llamado Juanfran López. Doloroso y penoso.
Insiste, por otra parte, el señor J.P.R. en que espera una solución para " nuestro país colonizado" y que es preciso "abrir un debate público en esta colonia". Es tremendo que alguien se pueda sentir colonizado en un país que le permite expresarse en un periódico independiente y libre como él lo hace, un país que le presta toda la atención económica, cultural, sanitaria y política en iguales condiciones que a los "colonizadores", que son el 90%, al menos, de la población. Como estamos en un país de libertades (como seguro que la futura República Federal jamás iba a reconocer a los godos y extranjeros, diga lo que diga esa llamada Carta Magna), les sugiero a los mentados L.B.D. y J.P.R. que formen su partidito político y se lancen a la palestra en igualdad de condiciones que el resto de los canarios, y a ver qué pasa. ¿O es que ya lo han intentado sin resultado positivo? Ahí tenemos un Parlamento. Que sea en él donde se presenten y resuelvan los problemas que puedan tener los canarios, y no en artículos de prensa.
José Mª Segovia Cabrera
(Chicharrero residente en Madrid)
Bombas de racimo
Una bomba de racimo está formada por una bomba "contenedor", que, al abrirse durante su trayectoria, expulsa cientos de submuniciones que se dispersan en amplias superficies. Entre el 5% y el 30% no llegan a explotar. A partir de ese momento, y hasta mucho tiempo después, cumplen la misma función que las minas antipersonal y estallan al mínimo contacto, no distinguiendo entre víctimas militares y civiles. Desde 1964 hasta 1973, Estados Unidos llevó a cabo 580.000 bombardeos sobre Laos. Más de tres décadas después del fin del conflicto, 2 o 3 ciudadanos laosianos mueren mensualmente y otros 6 o 7 resultan heridos, la mitad de ellos, niños. En Camboya hay 2 o 3 accidentes diarios. Se han utilizado, en fecha más reciente, en Irak, Kosovo, Afganistán y Líbano. En España se fabrican estas armas, mientras soldados españoles participan en misiones de paz para desactivarlas. El próximo 19 de mayo, en Dublín, el Gobierno de España tiene la oportunidad de implicarse en la prohibición de estas bombas, en la Conferencia Internacional que negociará el primer tratado legalmente vinculante para prohibir este tipo de municiones.
José Felipe San Martín Cruz
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