COLPISA, Beirut
Al menos siete personas murieron ayer en los combates que estallaron en Beirut entre los seguidores del gobierno suní y miembros de Hizbulá. Los enfrentamientos comenzaron tras el discurso del jefe de Hizbulá, Hassan Nasrala, que llamó a la movilización después de la destitución tras las últimas decisiones del Gobierno del país.
El Consejo de Seguridad de la ONU expresó su respaldo a las instituciones estatales de Líbano y llamó a la calma y a la reapertura de las rutas del país, tras la violencia desatada. "Los miembros del Consejo de Seguridad están profundamente preocupados por los enfrentamientos y los problemas actuales en Líbano, incluyendo los bloqueos de rutas y del aeropuerto internacional de Beirut", declaró el embajador de Gran Bretaña, John Sawers, en nombre del organismo.
Además, "señalan la necesidad de salvaguardar la seguridad y la soberanía de Líbano y expresan su respaldo a las instituciones constitucionales del país. Llaman a todas las partes a dar prueba de calma y de moderación y exigen la reapertura de todas las rutas".
Los miembros "sostienen con firmeza que la mejor manera de desactivar las tensiones y evitar mayor inestabilidad es resolver la actual crisis política", dijo Sawers.
El Consejo llamó a todas las partes al "diálogo pacífico" y a "trabajar juntos para elegir un nuevo presidente de acuerdo con el plan de la Liga Árabe". También "recordaron que la estabilidad a largo plazo de Líbano depende de la completa ejecución de la resolución 1559 del Consejo de Seguridad y todas las otras resoluciones relevantes sobre Líbano", agregó.
Según el emisario de la ONU, Terje Roed-Larsen, Hizbulá dispone de una estructura "paramilitar masiva" al margen del Estado que constituye una amenaza para la paz y la seguridad regional.
Las autoridades libanesas decidieron el martes investigar una red de telecomunicaciones que habría sido instalada por Hizbulá en el país, y destituyeron al jefe de la seguridad del aeropuerto de Beirut, presentado como cercano al movimiento chií. Esas decisiones fueron calificadas ayer como "declaración de guerra" por Nasaralá, quien advirtió de que el movimiento chií libanés no descartaba recurrir a las armas "para defender la resistencia" en el interior del país.
Hizbulá justificó la existencia de la red de telecomunicaciones porque forma parte de la "resistencia contra Israel" y por razones de seguridad. "Nuestra respuesta a esta declaración de guerra es nuestro derecho a defendernos, a defender nuestra resistencia, nuestras armas y nuestra existencia".
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