Criterios
Adquirir en formato PDF o consultar portada gratis
Adquirir en formato PDF o consultar portada gratis
LO ÚLTIMO:

EDUCACIÓN, FAMILIA Y SENSATEZ

¡Cuenta conmigo! (educar para la amistad)

9/may/08 01:25
Compartir
Edición impresa .

SI LA AMISTAD desapareciera del mundo, sería lo mismo que si se apagara el Sol, no habría vida.

Sin embargo, hay personas a las que les cuesta tener amigos. Incluso a adolescentes -la edad por excelencia de la amistad- y a jóvenes, que preocupan a sus padres porque no tienen amigos o amigas. Algunos de estos casos son debidos a una extrema timidez o por temor a no ser aceptados por los demás. Pero en la mayoría de los casos tienen su origen en los primeros años de la vida, no desarrollaron en su familia virtudes humanas especialmente necesarias para la amistad; sus padres no les entrenaron en habilidades sociales y les educaron de forma superprotectora, impidiendo que se relacionaran con otros niños y proyectando sobre los hijos todo tipo de miedos y temores hacia los demás, hacia la vida. A veces, también es debido a la autosuficiencia o a la soberbia, que con frecuencia se confunde con la autoestima.

Otros padres, por el contrario, tal vez debido a una equivocada educación en libertad, o por comodidad, dejan a los hijos, desde muy jóvenes, a su aire o a la deriva. Les cuelgan el llavín de la casa al cuello y a vivir, como años atrás hacían los norteamericanos. Así les fue. Y cuando el hijo hace "bacarrá" en los estudios o se mete en algún lío de cierta envergadura, los culpables son los amigos o "las malas compañías": Porque nuestro hijo siempre es un angelito.

Ni una cosa ni la otra. Ayuda mucho a los hijos, y a los padres también, si desde pequeños se les van inculcando valores y habilidades que, a la larga, favorezcan su vida en sociedad y en concreto su vida de amistad, como: la sinceridad, la generosidad, la amabilidad, el respeto, la lealtad, la sociabilidad, la humildad y el sentido del humor, entre otros. Esto no se enseña con lecciones magistrales sino dialogando mucho con los hijos, haciéndoles pensar, haciéndoles "caer en la cuenta" -como escribe Julián Marías- haciéndose amigo de los hijos -sin dejar de ser padres- y que ellos vean que en la familia se vive la amistad y que sus padres son y tienen buenos amigos. Por ejemplo, si los padres tienen una familia amiga o un amigo del padre o de la madre que está pasando un mal momento es más aleccionador para los hijos ver cómo se acude en su ayuda. Otros ejemplos son visitar al amigo enfermo, que no se hable mal de ningún amigo en casa y comprobar que son amigos de sus amigos y no sólo para salir a cenar o a tomar unas copas.

Como decía al principio, la adolescencia es la edad por excelencia de la amistad, porque es cuando nace la intimidad y la amistad es compartir la intimidad, comprometerse y compartir con otra persona problemas profundos de la existencia. Por ello, es importante que los padres sigan hablando mucho con sus hijos -es la mejor edad para pasearse con los hijos, escuchándolos, escuchándolos y "escuchándolos"- para ampliar con ello la idea de verdadera amistad, de la ayuda mutua, del respeto a la palabra dada; ayudarles a distinguir los verdaderos de los falsos amigos, cómo ayudar a un amigo o a un compañero de clase que está pasando por algún apuro o tenga algún problema serio. Es muy bueno tener abierta la casa a los amigos de los hijos, conocerlos, hablar con ellos. Tratar a los amigos de lo hijos.

No es nada sencillo ser buen amigo. Requiere esfuerzo, cabeza y corazón. ¡Merece la pena! La amistad es, -como he escrito otras veces- esa íntima colaboración vital para hacer el bien y alcanzar una vida lograda y feliz. Que ante cualquier contingencia se pueda decir o que te digan "¡cuenta conmigo!".

Termino con una anécdota que sintetiza de manera muy entrañable y singular el sentido de la verdadera amistad, tal vez conocida, pero que me resulta estremecedora. Un soldado se arriesga a buscar a un compañero que quedó tendido en el campo de batalla; vuelve gravemente herido, con el cadáver de su amigo a cuestas. El oficial que mandaba la tropa, enfurecido, le pregunta qué sentido tiene exponer la vida de esa forma. "Tiene mucho sentido, capitán, porque cuando encontré a mi amigo, estaba todavía vivo, y me dijo "Jacobo, estaba seguro de que vendrías".

* Orientador familiar

fmgszy@terra.es

 Última hora:

 Últimas galerías:

PUBLICIDAD

Cargando...

PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
Portada > Criterios

© Editorial Leoncio Rodríguez, S.A. |Aviso legal | Mapa del sitio | Publicación digital controlada por OJD

eldia.es Dirección web de la noticia: