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Piden entre 1 y 2 años de cárcel por la caída de una fachada que mató a un bebé

8/may/08 07:30
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EL DÍA, S/C de Tenerife

El Juzgado de lo Penal número 5 de la capital tinerfeña celebró ayer el juicio contra la presidenta y el administrador de la comunidad de vecinos del edificio 10-A de la calle Felipe Pedrell, esquina calle Nivaria, así como para el albañil y el constructor de la rehabilitación de la fachada del inmueble del que se desprendieron trozos de fachada que causaron la muerte de un bebé de once meses el 13 de febrero de 2002.

El fiscal solicita, por un delito de imprudencia grave con resultado de muerte, una pena de un año de prisión para cada cargo de la comunidad de vecinos y dos años para los miembros de la empresa que realizó la rehabilitación de la fachada llevada a cabo en 1996, ya que "ha quedado probado que el desprendimiento pétreo acabó con la vida del bebé". La acusación particular pidió además de los dos años de prisión para cada encausado una indemnización de 150.000 euros por los daños morales y la misma cantidad por el fallecimiento del bebé. Las defensas se decantaron por la libre absolución al considerar que lo ocurrido es más una causa Civil que Penal. La prueba testifical resultó extremadamente dura, ya que entre el público se encontraba la familia del bebé, pero fue en la declaración de la madre cuando se hizo más patente el dolor que la ha llevado a estar en tratamiento psicológico y psiquiátrico, al igual que el padre del pequeño, que no pudo contener las lágrimas.

Dolor en la sala

La madre declaró que iba de paseo con su bebé en el cochecito y se encontraba cantándole cuando vio cómo cayó una loza justo encima de su hijo. "Eran sobre las once y algo y paseaba con mi hijo. Lo llevaba sentado en el cochecito pero mirando hacia mí y le estaba cantando. Al principio pensé que era una maceta, pero luego vi aquello. La frente estaba llena de sangre y se le salió la masa encefálica. Dos chicos llegaron y se lo llevaron", dijo la madre tras pedir permiso para sentarse. Un viandante que se encontraba a apenas 15 metros de la madre cuando se desprendió un trozo de la fachada de la caja de escalera declaró que "cayó algo y luego un trozo mayor sobre el cochecito del bebé. La señora pedía auxilio, pero cuando vimos al niño, un señor que llegó y yo levantamos el trozo de fachada, lo sacamos y corrimos al centro de salud de la avenida de Venezuela. Eso se veía venir porque todos los vecinos comentaban que caían piedras". El otro testigo, que trabaja por la zona y que ayudó al anterior vecino a trasladar al bebé, dijo que "me di cuenta de que el bebé podía tener secuelas graves y al día siguiente me enteré por la prensa de que había fallecido". Unos testigos afirmaron haber visto cómo el número 10 de Felipe Pedrell estuvo vallado por la Policía Local y otros negaron dicho extremo. De toda la pericial se desprendió que los cascotes caídos de la caja de escalera llegaron a dañar dos coches y a acabar con la vida de un bebé que el día anterior había cumplido 11 meses. Los peritos entablaron un debate sobre si se había realizado correctamente la obra de sustitución de la fachada antigua por una nueva. Los expertos dijeron que para colocar el revestimiento de pasta y granulado de mármol se debía de tener experiencia y que no se limpió adecuadamente el antiguo enfoscado, ya que había que picarlo para colocar una pasta que sujetara el nuevo revestimiento. La Policía Científica del CNP comentó que se podían meter los dedos entre el bloque y las nuevas planchas. Un policía dijo que "el desprendimiento cogió de lleno a la criatura".

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