MAIKEL CHACÓN, Tijarafe
"Algo pasó por su mente. Sólo ella sabe qué". Así se expresaba, horas después de lo sucedido, un familiar de la joven pareja que ayer vivió uno de los capítulos más trágicos y dolorosos que se recuerdan en el municipio palmero de Tijarafe. Una expresión que refleja perfectamente el sentimiento de impotencia e incredulidad que tanto los más allegados como casi todo el pueblo tijarafero experimentó desde primeras horas de la mañana, cuando asombrados buscaban una explicación lógica a la tragedia protagonizada por una madre que sufría una depresión postparto.
Sobre las 5:00 horas sucedieron los hechos que, hasta la noche de ayer, seguían siendo investigados. Las primeras conclusiones, tal y como anunció la Delegación del Gobierno en Canarias, anunciaron la muerte de una niña de cinco meses por asfixia a manos de su madre, una mujer de 31 años, nacida en Barlovento, que también agredió posteriormente a su marido. Sin embargo, desde esta Administración se apuntaba que hasta ese momento (sobre las 11:30 horas) la mujer no había sido detenida, una circunstancia que ordenaría posteriormente la juez que se hizo cargo de instruir el caso.
En el lugar de los hechos, una vivienda rural casi aislada situada en la zona de La Punta, lo ocurrido permanecía confuso ante la poca información que se daba sobre la intensa investigación realizada por la policía judicial, con la máxima responsable del juzgado de instrucción número uno de Los Llanos de Aridane al frente. Los agentes estuvieron hasta la media tarde en la vivienda, en donde además permanecían los dos cónyuges en estado de fuerte impacto emocional, en el caso del padre del bebe, y de shock traumático en lo que se refiere a la madre. El cuerpo sin vida de la niña fue levantado sobre las 12:15 del mediodía y, posteriormente, sobre las 15:00 horas, los dos adultos fueron trasladados a un centro sanitario en el Valle de Aridane para recibir atención médica.
La denuncia que activó a la Guardia Civil justo antes del amanecer se produjo con la llamada del padre del bebé, desesperado tras comprobar, según manifestó en ese momento, que su hija de cinco meses había sido supuestamente asfixiada por su mujer. Un extremo que se confirmará con la autopsia que deben realizar los forenses para concretar la causa de la muerte.
Dos familias destrozadas.- Durante toda la jornada, en la calle, junto a la vivienda, permanecían dos familias impotentes, destrozadas. Nadie se podía creer que esta pareja, casada hace pocos años y tan querida por todos, pudiese vivir algo así. Nunca, nada les hizo pensar en esa mínima posibilidad, y esa incomprensión se hace dura de soportar.
Con respeto y prudencia, EL DÍA pudo hablar con una de esas personas más allegadas a la pareja. El familiar explicó su incomprensión: "Se que esperas que te diga que era una pareja normal, pero es que realmente era así, normal. Era imposible que nadie pudiera predecir que esto iba a suceder".
Se refirió a la situación de la madre: "Ella se desvivía por su niña, realmente llegaba a ser una obsesión. Sólo bastaba con oírla respirar más alto de lo habitual para que se inquietara. Por eso me pregunto cómo es posible". La tragedia se magnifica al escucharles decir que "la pareja esperó con mucho entusiasmo el nacimiento de la criatura, después de mucho tiempo".
Las caras de los familiares reflejaban que lo ocurrido les resultaba inexplicable, pero también cierto malestar contenido por la concentración mediática que provocó el suceso en la puerta de la vivienda durante todo el proceso de la investigación. No es fácil soportar esa presión magnificada por el dolor, pero aguantaron estoicamente la presencia de las cámaras y las unidades móviles, poco habituales en un pueblo tan pequeño.
Asombro en el pueblo.- Precisamente, en la localidad de Tijarafe, la consternación era generalizada, algo que se hace extensivo al resto de La Palma. En un pueblo de apenas 2.800 habitantes, que destaca por su confraternidad y en el que las relaciones son familiares o amistosas, la noticia resultó impactante. Apenas tardo minutos en recorrer los 55 kilómetros cuadrados que ocupa el término municipal situado en el Noroeste de la Isla.
Evidentemente, cuando algo así sucede, muchos son las versiones y comentarios que se realizan, aunque en este caso todos apuntaban a la desesperanza general que ha generado esta tragedia familiar, una desgracia que según comentan algunos vecinos, "le ha tocado vivir a una familia maravillosa a la que esa niña les vino como caída del cielo".
En cualquier caso, ninguno de los habitantes del municipio con los que habló esta redacción ayer, al igual que sucede con los familiares directos, tenían constancia de que la madre que supuestamente asfixió a su bebé tuviera problemas depresivos provocados por el parto.
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