JORNADA, S/C de Tenerife
"No tengo terrero donde luchar", dice Fernando de Paz, presidente del Granaderas La Guancha. El abnegado directivo e infatigable trabajador da la sensación de arrojar la toalla. La gota que colmó el vaso de su capacidad de trabajo y dedicación fue lo que califica de "actitud insolidaria de la federación hacia el club".
El Comité de Competición de la Federación de Lucha de Tenerife ha decidido multarlo con 450 euros, tras considerar que el club no se presentó a la luchada que debió disputar el 24 de abril pasado frente al Brisas del Teide. "Lo de menos es el dinero, sino el efecto que tiene, porque qué le digo ahora a mis luchadores", se pregunta con desesperación e indignación Fernando de Paz.
Además de la sanción económica, el Granaderas también ha sido sancionado deportivamente con la pérdida de las luchadas séniors y juveniles que debió disputar contra el equipo de Fasnia el mismo día que la Policía Local de La Guancha decidió precintar el que había sido terrero del club durante las seis últimas temporadas, por medidas de seguridad. "Con esto se me quitan las fuerzas. Hoy (ayer para el lector) me voy a reunir con los directivos que me quedan para informarles de que voy a dimitir y el Granaderas no comparecerá mañana (por hoy). Me dejan con las manos atadas porque la federación impone y expone, pero no organiza y no administra. Así funciona quien desoyó las alegaciones del Granaderas. Desde hace tiempo que tenía atadas las manos, ahora también tengo las manos. Lo que ha pasado es muy grave, porque el árbitro levantó acta de la suspensión del encuentro cuando el Brisas del Teide estaba fuera de la instalación deportiva, porque ésta estaba precintada. Y el Reglamento deja claro que la autoridad del árbitro comienza cuando éste se halle dentro del recinto", puntualiza sin la intención de concluir sus manifestaciones. Pero esta noche, el Granaderas debe enfrentarse al Benchomo Ramos Cruz.
Fernando está desmoralizado y sin ganas de seguir batallando. Le embarga el recuerdo del Universidad de hace un año. Aquella actitud imperativa de la Tinerfeña acabó con el club, ahora se palpa una situación análoga.
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