EFE, Tokio
Japón y China se comprometieron ayer a no ser "una amenaza mutua" y a mantener reuniones anuales periódicas durante la visita a Japón de Hu Jintao, la primera de un presidente chino en un década y, por tanto, de gran contenido simbólico.
Japón y China, históricamente rivales en lo político y actualmente socios en lo económico, están interesados en que esta visita sea un éxito y en estrechar sus lazos hasta "un nuevo punto histórico", según recogió el comunicado conjunto emitido por ambas partes.
Como muestra de la mejora de la relación bilateral, Hu y Fukuda acordaron ayer que los jefes de Estado de los dos países se reunirán regularmente cada año, cada vez en una nación distinta.
El presidente chino, Hu Jintao, fue recibido ayer por la tarde en el Palacio Imperial de Tokio por segunda vez el mismo día, durante la primera jornada oficial de su visita a Japón, según informó la agencia japonesa Kyodo.
Mañana Hu volverá a reunirse con el emperador Akihito y su mujer, Michiko, lo que supondrá el tercer encuentro del presidente chino con la pareja imperial durante su visita, una atención que Japón reserva a las visitas de mucha importancia.
Antes de acudir al Palacio Imperial por la tarde, Hu se reunió con el primer ministro japonés, Yasuo Fukuda, con el que se comprometió a que sus países, que comparten un pasado complicado, "no serán una amenaza mutua", sino "socios de cooperación". Al término de su encuentro, ambos líderes acordaron solucionar cuanto antes su disputa por la explotación de gas en el Mar de China Oriental, aunque sin concretar una fecha.
Hu y Fukuda señalaron que sus países "son socios de cooperación y no serán amenazas para el otro" y se comprometieron a "profundizar el entendimiento mutuo" y a establecer una confianza mutua.
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