EFE, Washington/Rangún
Los muertos ocasionados por el ciclón "Nargis" a su paso por Birmania podrían superar los 100.000, afirmó ayer la máxima representante diplomática de Estados Unidos en Rangún, Shari Villarosa, en una teleconferencia.
Según explicó la encargada de negocios de EEUU, cerca del 95 por ciento de los edificios de la zona afectada por el ciclón en el delta del río Irrawaddy han quedado destruidos y la situación fuera de Rangún, la ciudad más poblada del país, es "desastrosa".
Las autoridades birmanas han confirmado que más de 22.000 personas han muerto y otras 41.000 se consideran desaparecidas. Además de asegurar que el número de muertos podría superar los 100.000, Villarosa advirtió de que si las condiciones humanitarias siguen empeorando, existe el riesgo de que se produzcan epidemias.
La junta militar birmana que rige el país ha puesto grandes dificultades a la llegada de ayuda exterior. La diplomática estadounidense indicó que el régimen militar birmano es "muy paranoico", pero que no parece que se oponga de manera especial a la llegada de ayuda estadounidense.
El Departamento de Defensa de EEUU ha enviado un avión de carga a Tailandia y otro se encontraba de camino, a la espera de que la junta militar birmana autorice la entrada de ayuda.
La Casa Blanca anunció ayer que Estados Unidos enviará tres millones de dólares de ayuda a las víctimas del ciclón. El Departamento de Estado afirmó ayer que presiona a las autoridades de Birmania para que acepten la ayuda y que ha pedido a los países vecinos que hagan lo mismo.
Según informó el portavoz del Departamento de Estado, Sean McCormack, Washington pidió a esos países que "usen la capacidad de presión que tengan ante el Gobierno birmano para que permita la entrada de equipos de asistencia extranjeros".
De esta manera, esos equipos podrán "evaluar la situación y proporcionar ayuda sobre el terreno para asistir en lo que es claramente un desastre humanitario de un alcance inmenso", agregó el portavoz.
Ayuda en cuentagotas
La tan esperada ayuda internacional comenzó a llegar ayer en cuentagotas a Birmania. Las enfermedades, la escasez de alimentos y la falta de agua potable se han convertido en las mayores amenazas para el millón de personas damnificadas en el sur del país, según las agencias de ayuda humanitaria.
El Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) instó a la Junta Militar birmana a agilizar los trámites burocráticos y le recordó que los niños son, en estas situaciones, los más vulnerables a males como el dengue, que transmiten los mosquitos Aedes aegypti y Aedes albopictus, cuyo caldo de cultivo es el agua estancada.
Los brotes de cólera o de diarrea crónica, como consecuencia de aguas contaminadas por las decenas de miles de cadáveres que se están pudriendo en el calor y la humedad tropical, son otros riesgos que apuntan los expertos para los aproximadamente 24 millones de personas que se calcula habitan en las áreas afectadas.
Sin agua potable, los supervivientes están obligados a desplazarse hasta pozos de dudosa salubridad tras las avenidas, y sin comida la población trataba ayer de construir chamizos y barracones con las ruinas de lo que hasta el fin de semana fueron sus viviendas.
Sin embargo, no todo el mundo puede acceder a lo que era su hogar, dado que las aguas inundan unos 5.000 kilómetros cuadrados, una superficie similar a más de la mitad del Archipiélago canario.
"Se trata de un momento crítico para la población vulnerable de Birmania, hay que presentar soluciones en los próximos días o miles de personas más morirán", dice un informe de la Oficina de Coordinación de la Ayuda Humanitaria (OCHA) de la ONU.
Las autoridades birmanas finalmente dieron ayer la autorización para que se repartan 800 toneladas de arroz que el Programa Mundial de Alimentos (PMA) tenía almacenadas desde hace días en Rangún.
Especulación
La especulación y la escasez han desorbitado los precios de los artículos de primera necesidad en Birmania, que se pagan tres, cuatro o cinco veces más caros que hace una semana.
Tailandia ha puesto a disposición de las operaciones de ayuda un Hércules C-130 que ayer realizó su segundo viaje y entregó 30 toneladas de medicinas y equipos médicos, y la India dos buques que permitirán acceder a las aldeas costeras del delta del Irrawaddy, región que el ciclón dejó arrasada e incomunicada por carretera.
La respuesta de la comunidad internacional, alguna con condiciones, como Estados Unidos, que pide a cambio la entrada en Birmania de sus expertos, ha cubierto con creces el fondo de urgencia de cuatro millones de euros (6,2 millones de dólares) solicitado por la Federación Internacional de la Cruz Roja y la Media Luna Roja (FICR).
La Unión Europea ofreció dos millones de euros; el Reino Unido, 6,44 millones de euros; EEUU, 1,93 millones de euros; Holanda, un millón de euros; Canadá, 1,29 millones de euros; Dinamarca, 1,35 millones de euros, por citar algunos de los datos que maneja la OCHA.
Conseguida la financiación, ahora hay que superar el escrutinio escrupuloso que las autoridades birmanas obligan a pasar a toda persona que requiere un visado de entrada al país, para evitar que ingresen activistas democráticos o periodistas "incómodos". El diario estatal La Nueva Luz de Myanmar, portavoz de la Junta Militar birmana, informó ayer de la expulsión del país de Andrew Harding, quien llegó el lunes pasado a Rangún con un visado de turista y que resultó ser un periodista de la BBC.
© Editorial Leoncio Rodríguez, S.A. |Aviso legal | Mapa del sitio | Publicación digital controlada por OJD