... La palabra imposición, en política, debe administrarse como sumo cuidado, un cuidado del que no ha tomado nota la consejera de Educación del Gobierno, Milagros Luis Brito, quien quizá trata de emular a la ministra de Fomento, en este caso en el conflicto del profesorado por la homologación. Si bien es cierto que es cuestionable el propio concepto de la homologación salarial de este colectivo, no lo es menos que existe una ley aprobada por un consejero nacionalista que garantizó a los profesores su aplicación por muy discutible -que lo es- que sea. Lo que sí resulta al menos sorprendente es la actitud de la consejera que, en una huida hacia adelante, rompe las negociaciones con los sindicatos y, por si fuera poco, les impone una negociación sobre calidad educativa. Es decir, cierra la puerta a las reivindicaciones de los trabajadores y encima les impone su propia agenda.
... Los primeros resultados de dicha imposición se produjeron ayer mismo, cuando un grupo de docentes se encerraron en dependencias de la Administración canaria en Las Palmas, una acción a la que han correspondido sus compañeros de Tenerife con sus muestras de solidaridad con el profesor que ha iniciado una huelga de hambre en el instituto de Punta Larga, en Candelaria. Pero no sólo eso, el verdadero daño no son estas acciones de protesta, sino la paralización que se le puede venir encima al sistema educativo no universitario de las Islas si el conflicto se recrudeciera con actitudes como las que ha mantenido hasta la fecha la consejera, que no tiene en cuenta los daños que todo esto puede producir a madres y padres y a los propios alumnos. Emular a Magdalena Álvarez y su "antes partía que doblá" no parece augurar nada bueno.
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