G.M., S/C de Tenerife
Agentes de la Policía Nacional acordonaron ayer por la tarde, durante unos 40 minutos, el tramo de la santacrucera Rambla de Pulido comprendido entre la plaza Weyler y la calle de Jesús y María después de que se localizara una olla de cocina junto al lateral de Capitanía General.
Aunque desde un primer momento los agentes y el personal militar pensaron que se trataba de un recipiente sin mayor peligro, el protocolo previsto para estos casos obligó a cerrar la calle al paso de coches y peatones, e incluso se suspendió temporalmente el servicio que el tranvía presta en ese tramo. Asimismo, se procedió al desalojo de alguno de los domicilios más próximos a la zona, insistiéndoles a los vecinos que era simplemente para garantizar la seguridad, pero que ni ellos ni sus viviendas corrían peligro alguno.
Agentes de la Policía Nacional en colaboración con miembros del Ejército mantuvieron acordonada la zona y evitaron que se acercaran los numerosos curiosos que pasean por esa zona los domingos por la tarde-noche y que querían saber el porqué de la calle cortada.
Cámaras de seguridad
Mientras tanto, expertos del Cuerpo Nacional de Policía examinaban la olla de cocina y su contenido para determinar que no era peligrosa y retirarla de la acera. Alrededor de las 21:10 horas, es decir, 40 minutos después de que se localizara la olla de cocina, se restablecía el tráfico y el paso de peatones con normalidad.
Cabe destacar que ese tramo de calle dispone de varias cámaras de seguridad que graban a los viandantes durante todo el día, por lo que es probable que en las próximas horas sea identificada y localizada la persona que dejó allí la olla de cocina.
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