Santa Cruz de Tenerife

Unas grajas mal educadas

El Ayuntamiento de Fuencaliente ha instalado en el colegio de Los Canarios un sistema de púas para ahuyentar a estas aves que se han instalado en el centro e impedían a los niños realizar con normalidad sus actividades educativas.
M. CHACÓN, Fuencaliente
5/may/08 10:29 AM
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Cuando la naturaleza compite con la ocupación territorial que realiza el hombre, sólo cabe el ingenio para evitar hacer daño al resto de seres vivos que habitan el medio y reclaman su espacio vital. Se trata de conseguir hacer sostenible la actividad diaria de las personas en el entorno natural que nos rodea, sobre todo si se produce en uno tan rico, pero, a la vez, tan frágil como el de La Palma.

Existe un ejemplo en el municipio de Fuencaliente de cómo se las ha tenido que ingeniar la Administración, como representante de la ciudadanía, para mantener un servicio tan básico como el que presta un inmueble creado para educar a los niños sin dañar uno de los valores naturales, en cuanto a la fauna se refiere, más importantes de La Palma, una comunidad de grajas que permanecen en la misma zona en donde se ubicó el principal colegio del municipio, el del núcleo de Los Canarios.

La presencia de las grajas afecta desde hace años a los pequeños que reciben clases en este centro, porque es tal la cantidad de excrementos que inundan la techumbre, las cornisas, las ventanas, las aceras y el patio que impedía que los niños pudieran ejercer con normalidad su habitual horario lectivo, especialmente en cuanto a los tramos de recreo y actividades exteriores se refería.

El ayuntamiento del Sur de la Isla, atendiendo a las competencias atribuidas en cuanto a acondicionamiento de las escuelas, ha mantenido una constante lucha de limpieza para garantizar el normal funcionamiento del centro, pero el esfuerzo resultaba insuficiente, no sólo porque se mantenía la acumulación de excrementos, una y otra vez, sino por la insalubridad que suponía la presencia de estos restos en el colegio. Incluso, la colocación de unos aparatos de ultrasonido no pudieron evitar la presencia de las grajas, que tras pocos meses volvieron a aparecer.

Ahora, el Consistorio de Fuencaliente ha decidido probar con otro sistema, en principio algo más rudimentario, pero que se perfila como más efectivo a la hora de impedir que las grajas se posen en las cornisas y ventanas del colegio de Los Canarios, el mayor del municipio, y evitar que sus excrementos se depositen en todo el edificio y su entorno, tal y como ha ocurrido hasta la fecha.

El mismo consiste en la instalación de una serie de púas muy finas, las cuales pasan desapercibidas en la estética del colegio, y están diseñadas para no dañar a las aves contra las que se lucha. Se trata, básicamente, de evitar que las grajas aniden en el edificio y con ello la presencia de las mismas en la parcela donde se encuentra construido el mismo. El grupo de gobierno de Fuencaliente está seguro de que este sistema evitará la presencia de las aves, mejorando de esta manera el colegio, tanto estética como sanitariamente.

Al respecto, manifestó el alcalde, Gregorio Alonso, "este esfuerzo redundará en un mejor desarrollo de la actividad educativa, intentando para ello conseguir un aumento en los estándares de confortabilidad, de salubridad y de habitabilidad de las instalaciones escolares".