Reunirse con la familia para ir a disfrutar de los placeres culinarios que ofrecen los restaurantes de la Isla es una actividad que la sociedad actual percibe como normal. No obstante, en los días de posguerra era placer reservado para unos pocos, por lo menos así lo recuerda nuestra fuente oral de hoy, Gabriel Rodríguez (Vilaflor, 1945). Este chasnero creció en la cocina del negocio de su familia. Desde detrás de la barra, Gabriel, Chicho, recorre la historia de un restaurante que hoy es regentado por la tercera generación de los Rodríguez.Una pequeña casa vieja fue el lugar donde María, madre de nuestro protagonista, comenzó la andadura hostelera de la familia. Los inicios de La Fonda de María, en 1940, fueron muy complicados y provocó que la etapa escolar de Chicho fuese casi inexistente. "Me sacaron del colegio para ayudar en la fonda. Lo que sé hoy lo he aprendido lidiando con la gente".
Los tiempos fueron duros y se pagaba con especias. "Antiguamente venía gente al bar con sus papas y se las daban a mi madre para que se las cocinase a cambio de regalarle unas pocas para ella", comenta Chicho.
Restaurante Casa Chicho
Así, Chicho cogió el testigo de su madre, María. Este chasnero estuvo al frente de la cocina de Casa Chicho más de 25 años. El restaurante que su madre había abierto en 1940 se hacía pequeño y, por ello, decidieron trasladarse a otro local y continuar con el quehacer culinario de María.
Chicho recuerda que lo más duro de su negocio en la década de los cincuenta era buscar la materia prima y la leña para cocinar. Nuestro protagonista se caminaba casi todas las mañanas las casas de Vilaflor y de pueblos cercanos en busca de alimentos para elaborar sus guisos. "Con un torlón (medio duro, antigua moneda de cinco pesetas) y un real iba casa por casa comprando huevos, gallinas, cabritos, conejos?, lo que tuviesen". Una gran cantidad de alimentos que eran cocinados con la leña que él mismo acudía a buscar sin más compañía que su cuerpo. "No tenía bestias, el único bestia era yo", sonríe Chicho.
Nuestro protagonista hoy encuentra en el abandono de la leña para cocinar uno de los factores claves de la pérdida de calidad de las comidas. "Las cocinas de leña eran mucho más lentas, pero dejaban la comida mejor preparada", asegura. Otro factor que Chicho señala como determinante en la calidad de las comidas de antes es el hecho de comprar los productos directamente a los campesinos. "Antes preparabas un salmorejo para el conejo y sin necesidad de usar las hierbas aromáticas que le ponen hoy desprendía un gran aroma".
La clientela
Chicho recuerda que la clientela que tenía eran familias con bastante poder adquisitivo. Personalidades como el obispo Domingo Pérez Cáceres, ministros, gobernadores y "otras personas adineradas de la Isla como Miguel Bello o Antonio Afonso" eran habituales de Casa Chicho. "En invierno venían en sus coches para combatir el frío con un buen puchero". No obstante, Chicho comenta que también cocinó para muchos vecinos de Vilaflor, sobre todo cuando comenzó la construcción del teleférico. "Muchas veces llegaba de los bailes en San Miguel a las cuatro de la mañana e iba directo a preparar las comidas de los trabajadores".
Aunque la difícil situación económica que atravesaban las Islas en los 50 y 60 convertía en lujo disfrutar de un restaurante, Chicho asegura que los precios eran una minucia con respecto a los que encontramos en las cartas actualmente. "Un saco de 25 kilos de garbanzas costaba en los años setenta unas 10 ó 15 pesetas", apunta.
Hoy, Chicho observa alejado de las cocinas cómo su hijo trabaja para mantener el negocio familiar y se alegra de que hoy el día a día en un restaurante no sea tan duro como lo era en "EL DÍA de Ayer". Nosotros concluimos aquí, en Vilaflor, este proyecto de vivencias del ayer que nos ha permitido conocer los cambios vitales que han sufrido todos los rincones de Tenerife. Ahora daremos un salto a la Isla hermana de La Palma, donde estaremos dentro de dos lunes. Previamente el próximo lunes dedicaremos una página para llevar a cabo una reflexión sobre el año dedicado a "Tenerife, pueblo a pueblo. Nuestra gente". Les esperamos. FUENTE: ANSINA.
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