1.- Han colocado radares en las autopistas. Uno de ellos vigila, en bajada, la curva de El Sauzal, limitada la velocidad a 80-100 k.p.h. Otro está en Guamasa, con dirección a Santa Cruz. Creo que van a instalar un tercero en Las Caletillas, o por ahí, cuando terminen las obras de la autopista del Sur, supongo, porque si es antes meterían en el talego a todos los conductores, a la contrata, al Cabildo en pleno y a Bush . Los conductores están advertidos, a través de grandes cartelones, de que aflojen la chancleta, como dice el mago. Existen, y se venden por ahí, aparatos que detectan los radares; navegadores: suena un pito un par de kilómetros antes, recordando a los usuarios del automóvil que el enemigo anda cerca. Han nombrado un fiscal para los delitos de la circulación; y un señor que se llama Pere -pronuncia Pera- Navarro , que es el director general de Tráfico, se ha obsesionado con poner coto al desmán de los accidentes de tráfico en este país. Es cierto que se muere mucha gente en la carretera.
2.- Pero al mismo tiempo del celo de don Pera, o don Pere, y del fiscal, es preciso arreglar las vías, algunas de las cuales soportan un trazado desastroso y se hacen peligrosas para la circulación. Todo no es sancionar. Es preciso enseñar a los niños cultura del tráfico en las escuelas. Se ha empezado tímidamente a hacerlo, pero yo vengo hablando de esto desde hace muchos años. Ahora los conductores que no tengan carné irán al talego. También me parece muy bien. Menos mal que han aflojado la cosa para los que dejaban caducar el permiso, muchos de los cuales se han tenido que examinar de nuevo.
3.- También abogo para que don Pere enseñe educación al celador, guarda jurado, guripa, seguritas o lo que sea, que con mucho celo y poco tacto trata -es un decir- con la gente que va a las oficinas de Tráfico en Santa Cruz de Tenerife. Los que allí entran no son delincuentes, sino señores que van a renovar el permiso, a pagar una multa, a hacer una consulta o a arreglar un traspaso. Es bueno -y yo sé por qué lo digo- que sean tratados con educación, con respeto y con amabilidad. Tráfico no es la oficina de Torquemada , sino una dependencia del Gobierno Central que pagamos todos; a cuyos funcionarios los mantenemos quienes este mismo mes hacemos la declaración de la renta. Un poquito de talante no vendría mal.
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