YA CONOCÍA el tema. Fue utilizado como argumento en una película que vi, no recuerdo bien si en el Cine Numancia de Santa Cruz, ni tampoco recuerdo los detalles del filme. Sólo que estaba protagonizado por una pareja famosa; ella, una actriz norteamericana, entonces de primera línea, y él, un actor francés, Charles Boyer, que solamente trabajaba en cintas americanas importantes, cuando casi todas sus actuaciones solamente las realizaba en el cine europeo. También eran famosos la producción y el director y creo recordar que el título de la película era "Si no amaneciera". La cinta realmente era de las que no se olvidan, como es mi caso, que, entonces, no debía tener más de quince años.
Por eso, al leer en estos días en las páginas de este periódico el título "Cae una banda especializada en organizar matrimonios de conveniencia", me vino a la memoria la tal película. La protagonista se enamoraba locamente del hombre, que era un tipo semimaduro, de los que atraían antes y ahora, aunque antes más, llegaba a la ciudad americana donde residía la joven y allí vivieron el acostumbrado romance, que, debía ser por la edad, pero entonces impactaba más en uno.
Después de unos días en que se le pasó al novio el tiempo de residencia en EE.UU., que eso se cumplía a rajatabla en aquellos años, tuvo que recurrir, prácticamente, al mismo procedimiento que utiliza ahora la "banda" en cuestión: el matrimonio, que unía a los cónyuges residencial y legalmente, que era un buen y satisfactorio "Fin" para los intérpretes y para el público, como este modesto casi pibe. Claro que ese matrimonio no era talmente de los que hoy se llaman de conveniencia, que son, en general, los conocidos por "braguetazo", en el caso del marido, aunque no sé cómo se llamará en el caso de la esposa, aunque realmente le pega la misma palabreja, uno, por lo de la bragueta y otra, por lo de braga.
La boda de la película era sentimental, pasional o amorosa, como en casi todas las películas de antes. Aunque fueran multimillonarios los padres de las novias, aquellas parejas se casaban por amor y les interesaban un bledo las perras (en la película).
Esta "banda" especialista en matrimonios de conveniencia, que estaba formada por unos quince chorizos, a lo fino, para conseguir la residencia -el macho o la hembra extranjeros- mediante el matrimonio con una española o español cobraba del extranjero de siete a catorce mil euros para repartir entre los "casadores", los "testigos", los "recaderos y los empadronadores" (personas que empadronaban en su casa a los recién casados). La banda o son varias o tienen sucursales. Los de ahora los detuvieron en ciudades tan distantes como Tarragona y Valencia, pero creo que hay sucursales en otros puntos. Luego, el divorcio, y si te he visto no me acuerdo.
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