Con esto de la contención de la inflación y el abanico de medidas establecidas por el Gobierno para reactivar la depauperada economía, uno anda más angustiado que los 25 monos de Gibraltar, que están en trance de pasar al limbo de los irracionales por meterse con los turistas de forma reiterada y violenta. Por cierto, guárdenme una copia del mensaje institucional canario acerca de las directrices que deberemos llevar a rajatabla para no espantar a los visitantes foráneos. Más o menos que practiquemos con ellos nuestra sumisión más absoluta y a merced de sus caprichos, para que no se contraríen y hagan las maletas con Curro para el Caribe. Me pregunto que si, por un casual, nos declaramos insumisos del descarado baboseo nos irán a sacrificar como a los macacos de la otra colonia (la inglesa). ¡Ay, Rita, Rita?!
Pero volviendo a la otra contención, la de los precios, reitero lo de la angustia vital porque no se explica uno cómo lo que se plantea un día se desdice al siguiente; o aún peor, en un mismo día podemos leer en un mismo periódico, pero en distintas páginas, la contradicción a lo leído anteriormente. Se ha hablado de medidas de reactivación de las obras públicas para paliar el bajón del sector privado; y sin embargo me consta que hay obras adjudicadas hace meses en las que se está trabajando bajo mínimos para aguantar el tipo, de cara a la galería. Así me lo confesaba un técnico de una empresa constructora, a la que le han adjudicado varias obras a la vez pero con el mismo personal, de forma que todas ellas se van ralentizando un número indeterminado de meses hasta que la situación económica vuelva a ser más factible para agilizar de nuevo la ejecución y sacar del paro forzoso a los obreros antes despedidos.
En otro orden de cosas, se dice que, tanto por parte de los gobiernos central como autonómico se van establecer ayudas a la familia para el pago de las hipotecas, y poco después se olvida dicha promesa electoral para dejarlo en una socorrida renegociación de la deuda con la entidad bancaria de forma gratuita, así como el gasto de notarios y registradores. Pero sucede que la banca no está dispuesta a ser altruista y se niega a realizar la operación sin cobrar comisiones; por tanto la cacareada promesa se queda en una incierta conformidad por parte de las notarías y las oficinas de registro de la propiedad.
También se ha hablado a nivel regional del férreo seguimiento de la evolución de los precios, pero hasta los propios sectores primarios han demandado incluir un representante para verificar la certeza de estas medidas, en un lógico ejercicio de desconfianza. Pues no en balde los productores se quejan de sólo percibir una cuarta parte del precio final por el que lo adquiere el consumidor. De nuevo, y como siempre, surge la cantinela del intermediario; aquella que caricaturizara con certeza Juan Pérez Delgado "Nijota" e interpretara magistralmente el conjunto Los Sabandeños.
Ahora resulta que la hucha pública canaria va a percibir 200 millones menos de ingresos por conceptos tributarios, dado el bache inversor, y, por tanto, donde dije digo, digo Diego, expresó nuestro presidente Paulino Rivero. Pero hete aquí que sale a la palestra el "vice" Soria para consolarnos con que el descenso de la recaudación no afectará al gasto social y que, por tanto, está ultimando un proyecto de ley para los que tengan una renta inferior a 30.000 euros, a fin de que puedan deducir "un porcentaje equivalente a la variación anual media del euribor "con un límite de 100 euros". Mire usted, cristiano, para ese viaje no se necesitan serones, aparte de que el burro se va a desriscar en la primera curva del camino. Y encima le añade la alfalfa de la "ayuda para la rehabilitación de edificios, siempre que supere el coste global del 25% del valor del inmueble, descontando el precio del suelo, "of course".
Insisto, reduzcan el coeficiente fiscal del impuesto de combustibles de forma temporal (ya lo hicieron a la inversa con el famoso escandallo, que luego resultó un escándalo) y extremen la vigilancia en el injustificado alza de los precios, además de priorizar los gastos predicando con el ejemplo (que no lo han hecho con la autoaprobación de la paga extra de sus señorías). De no hacerlo así, sobre todo lo que atañe al consumo energético, la economía mayormente dependiente seguirá escalando cotas impensables.
En la Villa y Corte conmemoran el bicentenario del ¡basta ya! de un pueblo invadido, cabreado, escarnecido y hambriento. Nosotros, por el contrario, seguimos callando nuestra auténtica historia de rebeldía contra los que nos invadieron, pero sin embargo les aplaudimos en la encubierta fiesta de la Invención de la Cruz, una fecha después de que se alzaran los madrileños.
Nadie, excepto unos cuantos nacionalistas auténticos, recuerdan que días después del 3 de mayo se libró y se labró la mayor derrota que cosecharon los conquistadores en Canarias; superior a la "Noche Triste" sufrida por Hernán Cortés. Pero esto, como otros hechos valerosos de armas en heroica desigualdad, parece que lo ocultamos con el eufemismo de La Matanza, cuando en realidad fue la mayor victoria del pueblo guanche.
Sigamos, pues, con el mismo parsimonioso conformismo, votando a quienes sólo les importa su propia supervivencia económica y nada les motiva para denunciar y defender como auténticos valedores de todos los canarios nuestras carencias y aspiraciones. ¡Vivan las cadenas!, que dijeron los palurdos aplaudiendo las medidas absolutistas del Fernando VII, el rey felón.
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