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Unos "bichitos" muy aplicados

El Pediculos humanus capitis, el comúnmente conocido como piojo de la cabeza, vive y se reproduce exclusivamente en seres humanos, y su aparición en los colegios representa un auténtico quebradero de cabeza para los padres.
2/may/08 07:11
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TACHI IZQUIERDO, Tenerife

José Antonio del Castillo, profesor de Parasitología de la Universidad de La Laguna, asegura que "entre el 5 y el 10 por ciento de la población escolar está infectada de piojos", unos parásitos exclusivos del ser humano "que nos acompañan desde que el hombre es hombre, y que no se extinguirán hasta que no lo haga la especie humana".

Del Castillo explica que el Pediculus humanus capitis, el piojo de la cabeza, "ni salta ni vuela, y solo viven en la cabeza", y que la única forma de transmisión "es el roce de cabeza con cabeza, motivo por el cual los niños son los más afectados, pues en buena parte de sus juegos se produce este comportamiento".

Aclaró que "una vez que estos parásitos salen de la cabeza y no se depositan en otra, mueren rápidamente, o se quedan atenuados". Según este experto, "necesitan estar en un hospedador para garantizar su supervivencia", pues indicó que "son muy sensibles a los cambios de temperatura, y cualquier variación supone su muerte".

Juan Antonio del Castillo señaló que la presencia de estos insectos es más propensa en las mujeres que en los hombres, y descartó que "padecer una peliculosis sea un síntoma de malos hábitos higiénicos", pues precisó que "cualquiera es sensible de padecerla, independientemente de su condición social".

Comentó que una pediculosis en un niño está formada por "unos 20 ejemplares, a lo que contribuye el peinado y lavado diario, que elimina a muchos de ellos". Dijo que "no todos los niños sufren la picazón característica de los piojos, ya que sólo mostrarán esta actitud aquellos que se han sensibilizado a la saliva del piojo y, por eso, muchos casos pasan inadvertidos para los padres".

El hecho de que estos parásitos aparezcan en determinadas épocas del año se debe, según José Antonio del Castillo, "a que ese 10% de niños que están infectados, que son los que generan los brotes, coinciden con otros escolares de otros centros en periodos vacacionales, en un puente largo o incluso un fin de semana. Los niños tienen más tiempo para jugar y se pasan unos a otros los piojos, que tienen una gran capacidad de infectación".

Una vez que estos parásitos se alojan en la cabeza, "una hembra, que suele tener una vida de un mes, es capaz de poner entre ocho y diez huevos diarios, con lo cual puede llegar a depositar unos trescientos".

Este experto señala que la mejor forma de combatirlos "es la prevención", y consideró que uno de los mejores pasos "es el que dan los colegios cuando detectan un brote y deciden enviar una circular a los padres para que extremen las precauciones y revisen a sus hijos, sobre todo en la nuca y detrás de las orejas, que son los lugares preferidos por los piojos, ya que es la zona con una temperatura más estable".

Para muchos progenitores, la aparición de estos parásitos llega a suponer un auténtico drama, y recurren a infinidad de métodos para combatirlos, aunque José Antonio del Castillo advirtió de que "los remedios caseros casi siempre son inadecuados". Entre las sustancias más recurrentes, el profesor Del Castillo citó el vinagre o la mayonesa, que, dijo, "como medios ácidos contribuyen después de un peinado minucioso a retirar la liendres, pero no tienen ningún efecto sobre los ejemplares adultos". Por ello, recomendó el tratamiento con una loción o un champú de los que hay en el mercado, y que contengan permetrina. Insistió, no obstante, sobre el "fracaso en los tratamientos farmacéuticos por una mala aplicación del producto, que contribuye a que no se eliminen a todos los piojos".

Enfermedades

El profesor de la ULL descartó que a través de las picaduras se pueda transmitir algún tipo de enfermedad, a pesar de que "sea un candidato estupendo para ser vector, porque pasan de una persona". Sin embargo, remarcó que la posibilidad de transmisión "no se ha demostrado a través de pruebas en laboratorio".

Por último, apuntó que la temperatura media de Canarias no influye en un mayor desarrollo de esta especie, "pues es un parásito que ha coevolucionado con el ser humano y lo podemos encontrar en cualquier lugar". De hecho, añadió, "se han utilizado en estudios para demostrar que el hombre está más cerca del chimpancé que del gorila, comparando sus piojos".

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