Como se sabe, el próximo domingo 4 de mayo, es el Día de la Madre. Yo siempre pensé que esta festividad era un invento mercantil, algo que tenía que ver con el márketing o la publicidad. Porque vi anunciado por primera vez el Día de la Madre hace ya muchos años en Galerías Preciados, en Madrid; unos grandes almacenes, que todavía no tengo muy claro por qué terminaron arruinados.
Este año, por el oráculo de Internet -porque Google lo sabe casi todo- me enteré de que esta festividad ya se celebraba en la Grecia Antigua. Los romanos celebraban esta fiesta, que llamaban La Hilaria, el 15 de marzo, en el templo de Cibeles; y durante tres días se hacían ofrendas. Los primeros cristianos transformaron estas celebraciones a la Diosa Madre, en honor de la Virgen María, la madre de Nuestro Señor. En el santoral católico, el 8 de diciembre se celebra la fiesta de la Inmaculada Concepción; creo que en esta fecha era cuando se celebraba el Día de la Madre en España, cuando yo era pequeño -de esto hace ya mucho tiempo-. En algunos países de Latinoamérica se sigue manteniendo esta fecha.
En el siglo XVII, en Inglaterra tenía lugar un acontecimiento similar, honrando también a la Virgen; que se denominaba Domingo de las Madres. Los niños, después de la misa, regresaban a sus hogares con regalos para sus madres. En Estados Unidos, la fiesta tuvo su origen a finales del siglo XIX, debido a un manifiesto pacifista promovido por mujeres. A los pocos años, el comerciante de ropa norteamericano John Wanamaker financió el lanzamiento de una campaña para la difusión de la importancia de tan señalado día? Algo intuía yo en este sentido, porque a mi modo de ver, entre que el mes de diciembre está muy cargado de fiestas y de gastos, y la influencia norteamericana, posiblemente los comerciantes en nuestro país decidieron pasarlo para la fecha actual.
Sea como fuere, las madres se lo merecen todo. Hoy que todo se celebra -hasta el Día Mundial del Síndrome de la Fatiga Crónica-, ¿cómo no dedicar un día a conmemorar y homenajear a nuestras madres? Aunque creo, firmemente, que el amor, el cariño y la delicadeza que merece una madre se debe mantener durante toda la vida y no limitarnos exclusivamente a un día al año, porque ellas son madres todos los días, y además ejercen.
Ser madre implica responsabilidades, sacrificio, dolor, pero tambien da muchas satisfacciones, alegrías y felicidad. A pesar de los pesares y aunque la ideología dominante trate de suprimir la idea de que la familia es la primera célula de la sociedad, mientras que las madres sean, porque lo son, el alma de la familia y la reina del hogar, la familia será lo que es: un ámbito íntimo de vida y de amor, donde nacemos, nos criamos, aprendemos a vivir, nos educamos, vivimos y donde debiéramos morir. Donde somos aceptados y queridos por lo que somos y nunca por lo que tenemos y donde podemos aprender la fortaleza y tomar el impulso para, como buenos ciudadanos, contribuir a una sociedad más humana.
Por lo general, una madre es fuerte cuando parece que no hay donde sacar fuerzas, lleva pesadas cargas, sobrelleva dificultades, pero se aferra a la fidelidad, con amor y alegría; pelea por lo que cree; cuando se necesita, si se lo propone, endereza a una familia. Se subleva contra la injusticia. No acepta un "no" por respuesta cuando cree que existe otra solución mejor. Y sabe que un abrazo, una caricia o un beso pueden sanar un corazón partido.
Por eso, con el paso de los años, cuando nuestra madre se va haciendo mayor, porque los años no pasan en balde, hemos de procurar que vea que se la escucha, que se le toman en serio sus observaciones. Y, lo más importante, que se sienta querida, haciéndole respetar por nuestros hijos y respetándolas nosotros mismos, no importan los años. Sabiendo adivinar tras aquella cara un poco más arrugada, tras aquella mente un poco menos lúcida, la madre de recia voluntad, clara inteligencia de otros tiempos, pero con el mismo corazón, que se puede parar, pero que no se arruga, porque el corazón de una madre no se doblega mientras conserve el último latido. A todas las madres, con el deseo de ¡que sean muy felices!
* Orientador familiar
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