Canarias
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VIERNES, 2 DE MAYO DE 2008
ROGER

Diputados y pacientes del SCS

... Algunas de las situaciones que se viven en la Comunidad Autónoma, auspiciadas por los poderes públicos, llaman poderosamente la atención por la desproporción de situaciones cuando se trata de los recursos que se destinan a los políticos y los que van a parar a manos de quienes más lo necesitan, del común de los contribuyentes. Acompaña esta columna una información de Lara Carrascosa en la que la asociación que agrupa a los enfermos de corazón, pulmón y otras enfermedades denuncia la escasa ayuda económica que el Servicio Canario de Salud les otorga cuando tienen que salir del Archipiélago a operarse a centros de la Península. En concreto, aseguran que reciben la módica cantidad de 18 euros. Es para imaginar lo que se puede hacer con ese dinero en una ciudad como Madrid. Hay que pensar en lo que cuesta comer o beber en la capital. No sólo se les paga poco o muy poco, sino que encima el dinero les llega tarde, cuando se ha realizado el gasto y hasta seis meses después. Es de resaltar lo tacaños que son los poderes públicos en las Islas con los más necesitados, con aquellos que se encuentran en una situación más vulnerable.

... Nada que ver con la generosidad con la que se suben los sueldos nuestros diputados, los padres de la patria, que no tienen reparos en gastar dinero de los contribuyentes para afrontar la crisis económica, mientras que esos mismos ciudadanos se las ven y se las desean cuando tienen que salir de su casa a un lugar lejano para ser tratados de alguna dolencia que, por lo general, suele ser grave. Siempre hay dinero disponible en función de las prioridades que tiene la clase -y hay que decirlo así, clase- política de las Islas. Con una pequeña parte de lo que cobra un diputado en Canarias, podrían vivir varios enfermos y sus familias en Madrid mientras son tratados.

... La asociación antes aludida recuerda que los únicos recursos que tienen los pacientes a su disposición, además de la magra dieta de 18 euros, es un piso de cinco plazas que siempre está lleno y que no tiene ascensor, algo muy propio cuando se trata de enfermos. De esa forma, tienen que buscarse un alojamiento que, en el caso de una persona que se encuentra a la espera de un trasplante, no será para menos de doce meses, a los que hay que añadir otros seis de recuperación. Además, la residencia en cuestión debe estar a menos de 20 minutos del hospital. En una situación similar se encuentran cada año unos 2.400 enfermos canarios. Increíble.

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