EFE, Jerusalén
Israel recuerda a las víctimas del nazismo en una jornada solemne que dio comienzo anoche con una ceremonia en el Museo del Holocausto de Jerusalén, en vísperas del sexagésimo aniversario de la fundación del Estado Judío.
Bajo el lema "Supervivientes del Holocausto en Israel-60 Años desde el establecimiento del Estado", el museo Yad Vashem de Jerusalén, institución galardonada con el último Premio Príncipe de Asturias de la Concordia, quiso rendir homenaje este año a aquellos que lograron sobrevivir a la barbarie y radicarse en este país.
Con la mirada puesta en la celebración la próxima semana del aniversario, el primer ministro israelí, Ehud Olmert, manifestó que, a diferencia de lo que algunos piensan, "el Estado de Israel no se estableció únicamente como consecuencia de la Shoá", como se conoce en hebreo al Holocausto.
Olmert señaló que la creación del Estado de Israel supuso la consecución del derecho del pueblo judío a existir como una "nación independiente, que debe servir de defensa y refugio del Judaísmo en todo el mundo".
El presidente del Estado, Simón Peres, que perdió a parte de su familia en el Holocausto, exhortó poco antes a la comunidad internacional a impedir que se vuelva a repetir otra tragedia similar, y a redoblar sus esfuerzos para evitar que Irán se convierta en una potencia nuclear.
Peres se preguntó "qué habría sucedido si Hitler hubiera tenido a su alcance armas nucleares", en alusión al régimen iraní, cuyo presidente, Mahmud Ahmadineyad, ha proclamado en ocasiones su deseo de destruir Israel y ha minimizado la trascendencia del Holocausto.
A los discursos políticos siguió el encendido de seis antorchas, una por cada millón de judíos exterminados bajo el nazismo, por otros tantos supervivientes de esa barbarie, de los que apenas 250.000 residen en Israel.
Los ausentes
Fotografías en blanco y negro, testimonios y recuerdos de los supervivientes o emotivos cantos y rezos jalonaron la ceremonia, mientras las seis antorchas simbolizaban el recuerdo de los ausentes, algunos de cuyos nombres no podrán recuperarse nunca.
Como colofón, el Rabino Sefardí de Israel, Shlomo Amar, fue el responsable de recitar el "Kadish", la oración fúnebre judía, tras los que, como cierre del acto, se entonó el himno nacional de Israel, la "Hatikvá" ("La esperanza"), con el público puesto en pie.
Miles de personas llenaron la Plaza del Gueto de Varsovia del museo en este sentido tributo a los seis millones de judíos y otras víctimas del régimen nazi entre 1939 y 1945, que puso en marcha una macabra iniciativa conocida como "Solución final", cuyo objetivo era eliminar de Europa todo rastro de judaísmo.
La ceremonia de anoche sigue a la inauguración de una exhibición en el Museo que por primera vez muestra de forma colorida y vitalista el aporte de los supervivientes de la "Shoá" a la construcción del Estado de Israel.
Su huella, "se puede encontrar en todos los campos de actividad: académico, artístico, creativo, deportivo", resumió el director del museo, Avner Shalev, al presentar la exposición en donde quedan patentes los logros y productos con cuyo diseño los supervivientes ayudaron a levantar, hace ahora 60 años, un país recién nacido.
La jornada de conmemoración proseguirá hoy, a las 10.00, cuando las sirenas antiaéreas sonarán en todo Israel para recordar a las víctimas, mientras en los colegios y en centros culturales y oficiales se convocarán actos de duelo.
El Museo del Holocausto, visita obligada para las personalidades políticas de gobiernos extranjeros, conserva los nombres de tres millones de las víctimas.
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