Derechos sin obligaciones
Corría el año 1965 aproximadamente, un crío de apenas 6 ó 7 años, de la mano de su padre, recorría uno de los barrios altos de La Orotava con el fin de buscar peones para la repoblación forestal en los altos de Chimoche. Tarea ardua y penosa pues apenas se cobraba por día 50 de las antiguas pesetas, por lo que se consigue apenas una docena de trabajadores. Y como dice el refrán, a chico menudo no se le olvidan las cosas al tener que escuchar frases como "el trabajo del monte es para los peludos y los magos del campo"; o "yo prefiero trabajar en la construcción que gano más dinero y no paso tanto frío". El medio ambiente y los montes y cumbres de Tenerife en los últimos años han sufrido una transformación social muy grande. Mientras antiguamente solo iban al monte unos cuantos, que en su mayoría eran agricultores, para sacar los productos para los animales y otros como medio de vida para dar el pan a sus familias, vendiendo la leña, el pinocho y otros productos que apenas le daban ingresos para mal vivir, y encima eran perseguidos por los guardas, en la actualidad ocurre todo lo contrario, vivimos en una sociedad donde la gran mayoría, los días de descanso, y cada vez que podemos, nos vamos al monte o a la playa a divertirnos y pasarlo bien. Al terminar el día nos vamos todos para casa a gusto y contentos y a lo mejor con algunas copitas de más, y ahí dejamos tres o cuatro bolsas de basura para que las recojan los de Medio Ambiente. Si es que las dejamos recogidas, claro. Pero si nos paramos y lo pensamos mejor: ¿por qué si al salir de casa cargamos con todo lo que nos hace falta, ahora, al regresar, que vamos más ligeritos de peso, no nos llevamos también nuestras tres o cuatro bolsitas de basura y las vertemos en algún contenedor en el área urbana? Y si seguimos comentando, por ejemplo, la circulación por pistas forestales, caminos y senderos, etc. haciendo la mayoría de las veces un mal uso, no acabaríamos de comentar todo lo que queremos transmitir porque vivimos en una sociedad donde queremos derechos pero no obligaciones. Debemos educar a nuestros hijos desde casa y los colegios para cuidar y proteger nuestro entorno natural, donde respetemos la naturaleza y a las personas. En este sentido, queremos lamentar la reciente agresión que sufrió D. Wladimiro Rodríguez Brito, consejero del Área de Medio Ambiente del Cabildo Insular de Tenerife, al tirársele un objeto a su vehículo cuando circulaba por la vía y estar a punto de sufrir un grave accidente, consecuentemente. Este hecho ha dejado muy mal a este político canario, hasta tal punto que se está planteando dejar su cargo político e irse a casa por culpa de unos desaprensivos que seguramente no se adaptan a vivir en esta sociedad como personas civilizadas y a respetar a los demás. Respetemos sus opiniones, aunque no las compartamos, y para discrepar están los medios de información pública, debatiendo tanto por escrito o verbalmente los temas con los que no estamos de acuerdo.
Por todo ello, desde este colectivo de trabajadores le decimos a D. Wladimiro que no se deje amedrentar por personas que igual no tienen cabida dentro de nuestra sociedad. Usted es un político que está ahí con los votos de la mayoría de los ciudadanos de esta isla, que ellos lo han puesto y ellos lo quitarán o si usted decide irse por voluntad propia sin recibir presiones de ningún tipo. Tiene nuestro apoyo, con todos sus aciertos y, tal vez, también, qué duda cabe, sus equivocaciones. Porque, como decían los viejos antiguamente, todo el que hace algo alguna vez se equivoca y hasta los parásitos y gandules que están en casa sin hacer nada suelen equivocarse
Víctor Javier Pacheco y el personal laboral de Medio Ambiente de
Aguamansa
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