C. ÁLVAREZ, S/C de Tenerife
Unos 12.000 abonados de Ofra se quedaron ayer sin suministro de agua durante dos horas al detectarse una fuga en una de las tuberías. Muchos vecinos de la zona de Ofra, Santa Clara, César Casariego y La Multa se percataban al abrir los grifos de sus viviendas de que se habían quedado sin agua.
Las llamadas al número de averías de Emmasa no se hicieron esperar, ya que durante la mañana muchos intentaban hacer las labores del hogar, la comida, incluso ducharse y no podían hasta pasadas dos horas que volvió a retomarse el suministro de agua, pero era imposible su consumo, ya que salía del grifo de color oscuro.
Sobre las nueve de la mañana de ayer, el personal de Emmasa detectaba una fuga de agua a través de un excesivo consumo en la zona a consecuencia de una rotura en una tubería de fibrocemento de 200 milímetros de grosor en la calle Antonio José Melo y Novo. Ante el problema la empresa optó por cerrar el suministro hasta las 11:00 de la mañana, en determinadas zonas de Ofra para localizar y proceder a la retirada de la vieja tubería por una nueva.
El corte continuó hasta las 12:30 en la calle Conde de Pallasar, donde afectó a dos bloques de vivienda, restituyéndose el suministro, según la empresa.
Dos centros hospitalarios
La avería también repercutió en el Hospital del Tórax y en el Hospital Universitario Nuestra Señora de la Candelaria, según fuentes de la empresa, aunque siguiendo los protocolos se pusieron en contacto con dichos centros hospitalarios para comunicarles el problema, aunque sendos hospitales cuentan con depósitos propios para este tipo de contingencias.
Pese a que Emmasa comunicaba que el suministro estaba restablecido con normalidad sobre la una y media de la tarde, algunos vecinos de Ofra mantenían que el agua que salía de los grifos estaba turbia y con tierra lo cual imposibilitaba el preparar la comida, asearse e incluso para beber ni preparar biberones para los niños pequeños.
La "suciedad" del agua podría deberse a que debe pasar cierto tiempo hasta que se vaya diluyendo la tierra que entra durante la sustitución del trozo de tubería roto por la nueva.
Emmasa cuenta con un sistema que detecta automáticamente cuando se produce una vería de estas características y que implica que haya que cambiar un trozo de la tubería donde se encuentra la avería por otra.
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