EFE, Madrid
El Pleno del Congreso convalidó ayer por mayoría el real decreto-ley que regula la conducción temporal de agua de Barcelona, una medida "excepcional y urgente" que garantizará el abastecimiento de agua a esta provincia, que atraviesa la sequía más grave desde que se tienen registros.
El real decreto-ley salió adelante con 318 votos favorables, uno en contra (IU) y dieciséis abstenciones (10 de CiU, 2 de ERC, 3 del grupo Mixto, y uno de la diputada del PP por Zaragoza, Luisa Fernanda Rudi).
Además, pese a la petición del PP (fue rechazada por 169 votos), el real decreto no se tramitará como proyecto de ley.
En defensa de la norma, la ministra de Medio Ambiente, Medio Rural y Marino, Elena Espinosa, recordó que las reservas hidráulicas de Cataluña están en el 23% de su capacidad -la media nacional es del 50%-, lo que "podría obligar a imponer restricciones al consumo doméstico a corto plazo".
Explicó que, pese a que la población ha racionalizado el uso del agua, el área metropolitana de Barcelona necesita 19 hectómetros cúbicos al mes, y actualmente el caudal del Ebro sólo garantiza 15 hectómetros cúbicos, es decir, que hasta que no comience a funcionar la desalinizadora del Prat (en junio de 2009), la provincia de Barcelona tendrá un déficit de agua de 3,9 hectómetros.
Ante esta situación y dado que el agua es un bien de primera necesidad, dijo, "el Gobierno tiene la obligación de poner en marcha medidas coyunturales, similares a las establecidas en años precedentes en otras regiones". Por eso, el real decreto-ley prevé la construcción de una tubería de 62 kilómetros que reconducirá, temporalmente, agua de los regantes del Ebro "sin extraer una gota adicional".
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