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TROMPULGA Y CHICHAPIÉ JOSÉ A. INFANTE BURGOS

¡Se repetirá!

30/abr/08 07:28
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El sábado 26/04/08, día de San Isidoro, comenzaba al mediodía, uno más, de los episodios destructivos y pavorosos que acontecen en nuestra geografía. Los incendios, que calcinan año a año nuestros suelos. Poco listo que soy y un pobre agorero, si diagnostico un nuevo reguero, y con esto no pretendo adivinar o hilar por aquí nada original. Sin ninguna intención de alarmar, "prevenir es mejor que curar". De hecho y posterior, ya se han dado sustos y conatos entre Barlovento y Gallegos o en una casona del siglo XVIII Bien de Interés Cultural en las Breñas. ¿Han visto las duras campañas de tráfico? Nos soliviantan a todos y ojalá nos equivoquemos, pero los condicionantes están dados:

1.- Mayores dosis de calor y ventoleras (lo expresaba en la misma sección, en EL DÍA del lunes 28/04/08). De milagro no salimos ardiendo nosotros mismos. 2.- Más locos, pirados y domingueros con deseos de asaderos. 3.- Más necesidad de abaratar explotaciones, con manualidades y propias decisiones, como quemar rastrojos o soldar hierros de invernadero. 4.- Ausente la economía agrícola, que aprovechaba productos, manteniendo el campo. Que limpiaba de pinocha y malas hierbas los caminos y los montes para productos, abonos o piensos animales.

Con algunos ingredientes añadidos, componen el cóctel demoníaco repetido y diluirlo hay con agua. ¡Cierto! Cuando no queda más remedio, pero también con ¡cabeza previa!

Ese día, el norte de La Gomera ardía. Las seis hermanas se estremecían, con el fuego en Hermigua, Vallehermoso, Agulo, y pueden estar seguros de que en muchas almas se emitió un lamento agudo. Familias enteras, de todas las islas, hubieran venido a ayudar, si hubieran podido y hubiera servido. Un trago amargo. La sangre se estremece y se rompe con la calamidad. El sentir popular, que asimila lo pequeño de nuestro patrimonio natural y no duda en sentimientos desgarrar, cuando flamean las cañeras o las zarzas son comidas por las fogaleras sobrevenidas. Los canteros y las fincas. Las plataneras y las higueras. El baifo y las gallinas. Cuando el viento trasmite el castigo por arriba crea una ola candente, más de humo, que envuelve las pedanías. Las infraestructuras de riego. Las estancias con los techos centenarios del cedro. Ya pasó y el daño no tiene apaño. Destruyó y cambió la vida.

Gracias a anteriores desastres, unos cuatro aviones y seis helicópteros fijos, que bien han demostrado su eficacia, sumado a los sacrificados profesionales, los locales, los policías y los militares, extinguieron al dragón en el preparque, con fayal y brezal afectado, y esta vez el bicho al Garajonay no accedió. Hoy que escribo arde en Aceviños y La Palmita y no se canta aún victoria; está acotado, pero el desastre provocado no ha sido limitado y se cuentan mil historias. La Televisión Canaria, esta vez estuvo ahí, enhorabuena a sus profesionales, como a toditos los medios locales. A la altura. A mi gusto, los políticos no fallaron y en su sitio coordinaron, como uno más lo apagaron. Hay que aprender, entender y repeler. Que no suceda y si sucede, que sucederá, "rápido" "contundente" y "potente" tenemos que dar. D. Casimiro Curbelo, presidente del Cabildo gomero, solo una humilde pieza del engranaje, correoso, práctico, dictaminó con dureza: Los presuntos, unos cables de Unelco hacia las palmeras en unas dehesas de Vallermoso Alto y un fogo-aficionado soldador de Hermigua, al que el viento sorprendió. Bien pueden o no pueden ser, pero a futuro siempre hay que trancarlos. La cuestión no es el linchamiento, ni pretender el escarmiento, solo la justicia. Por ejemplo, Unelco dirá que no, por lo que hay que demostrarlo. Los C.S.I. deben investigarlo, y supongo que lo hacen. Grave sería y la Justicia tendrá que hablar. Nuestro cometido debe ser colaborar a planificar. He conocido a investigadores que, concienciados del tremendo problema, diseñaron aparatos detectores en el campo y que dispersaban agua a troche y moche. Pero de instalaciones caras y al alcance de gamberros. ¡No sirve! No hay ningún sistema en la actualidad en el mundo, de freno drástico, porque el fuego va volando, no caminando. El camino para la planificación es el sabido:

1.- ¡El Meneíto! Cuidar nuestra poca agua, desalinizar y remojar 2.- ¡El Capullito! Detener a los pirómanos y en esto participamos todos. 3.- ¡El Crusaito! Normas estrictas y mucho control. Cortafuegos y profesionales. 4.- ¡El Mikel Jackson! Aprovechamiento y mantenimiento de campos y montes. Más agricultura. 5.- ¡El Robocop! Más helicópteros y aviones que afluyan a las islas desde todas las demás. Brigadas de choque, legionarios de la llama. Esto es caro y habrá que dosificar.

Con música contundente y con su permiso, la jocosidad encajada, quisiera fijar, "ordenar antes y si es el caso, después mojar". Ahora pues, sólo queda "ayudar a recuperar".

infburg@yahoo.es

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