EL PRESENTE artículo puede considerarse una carta abierta al señor coordinador de Movilidad del Cabildo Insular de Tenerife, don Manuel Ortega, a quien sigo sin tener el gusto de conocer de cuerpo presente, según Cantiflas. Y si siguiera el dicho de "por sus obras lo conoceréis", tengo que admitir que si sus obras son el funcionamiento de Titsa resultan realmente lamentables y con un horizontes de lo más desastroso, si va a seguir por el camino que va. Es indudable que el tranvía funciona bien porque ahí puso don Ricardo Melchior toda la carne en el asador y sabe el señor Ortega que, como falle en el "metropolitano", tiene los días contados en su despacho de la Coordinación de la Movilidad, y se queda parado. Pero Titsa es otra cosa y ahí no viajan los gerifaltes cabildicios, sino el pueblo llano.
A un servidor le tocó ser, en mala hora, testigo presencial y sufridor de la que se ha hecho corriente anomalía en las guaguas de Titsa. Procedente de la Casa de EL DÍA, a donde había llevado un original, llego a la parada de La Salle esquina Buenos Aires, a las siete y cuarto de la tarde del domingo 27 de abril. Espero una hora justa hasta que llega el vehículo de la línea 905, una de las de mayor ocupación de los trayectos urbanos y no estoy en destino a la altura de la Comandancia de Marina hasta las nueve de la noche, después de, para colmo, equivocarse de parada el conductor. Era la guagua TF-4957 CB, a cuyo chófer agradecería al señor Coordinador de Movilidad que tirase un poco por las orejas porque no pidió ni perdón por la equivocación, al contrario, se mostró desafiante e incorrecto.
Llegué a mi destino a las nueve de la noche. Como para una urgencia, señor Ortega. Y, por favor, no engañe usted más a los usuarios, aconsejándoles que dejen el coche en casa y vayan en la guagua de Titsa, que es verdad que casi abarca todos los trayectos de la ciudad, pero a su modo y manera, que son malos modos y maneras (por las del conductor).
Y a mí, señor coordinador, no me engaña con lo de dejar el coche en casa, cuando tengo prisa. Y ocúpese más de la movilidad que de la coordinación, pero de la movilidad de las guaguas, señor Ortega.
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